La Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, confirmó en Bruselas que la posible inclusión del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán en la lista de organizaciones terroristas de la UE será un tema central en la reunión del Consejo de Asuntos Exteriores.
Borrell declaró a los medios antes del encuentro que esta designación pondría al CGRI al mismo nivel que entidades como Al Qaeda y Hamás. El objetivo explícito es demostrar la firmeza de la UE frente a la violencia ejercida por el régimen iraní y sus acciones contra manifestantes internos, según reportó la corresponsalía de Ukrinform.
Además de la designación terrorista, la UE planea imponer nuevas sanciones específicas. Estas restricciones estarán dirigidas a individuos dentro del aparato estatal iraní que se considere responsables de la represión violenta y las violaciones de derechos humanos.
No obstante, fuentes diplomáticas indicaron que, a pesar de la potencial inclusión en la lista negra, los canales de comunicación diplomáticos con Teherán se mantendrán abiertos. Esta dualidad sugiere un esfuerzo por preservar un margen para el diálogo futuro, incluso en un clima de alta tensión bilateral.
El contexto internacional se complica por las crecientes amenazas militares de Estados Unidos, que ha notificado el acercamiento de fuerzas navales a la región del Golfo Pérsico. Esta tensión geopolítica añade una capa de riesgo a la ya frágil relación entre Irán y Occidente.
La decisión final sobre la designación del CGRI requerirá un consenso entre los Estados miembros de la UE, un proceso que a menudo genera intensos debates internos sobre las ramificaciones económicas y de seguridad.
Si se aprueba, esta medida representaría una escalada significativa en la política de la UE hacia Irán, afectando potencialmente las transacciones financieras y los contactos comerciales con entidades vinculadas al CGRI.