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Internacional

José Antonio Kast asume la presidencia de Chile con promesas de seguridad y migración estricta

José Antonio Kast asumió este miércoles la presidencia de Chile en Valparaíso, prometiendo un gobierno de emergencia enfocado en seguridad y deportaciones. La ceremonia contó con la presencia de líderes regionales como Javier Milei, aunque faltaron figuras clave de Estados Unidos. El nuevo mandatario renunció a su partido fundado para buscar unidad nacional tras una campaña marcada por la lucha contra el crimen.

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Jose Antonio Kast Assumed Presidency in Chile with Security and Migration Focus
Jose Antonio Kast Assumed Presidency in Chile with Security and Migration Focus
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José Antonio Kast asumió este miércoles la presidencia de Chile en una ceremonia solemne en la ciudad costera de Valparaíso. El exdiputado conservador de 60 años sucedió al progresista Gabriel Boric en el Salón de Honor del Senado. Paulina Nuñez, la nueva presidenta de la Cámara Alta, le impuso la banda presidencial y la medalla de O'Higgins.

Kast asumió la presidencia con la promesa de impulsar un gobierno de emergencia centrado en la seguridad y en una política migratoria estricta. El plan incluye deportar a cerca de 340.000 migrantes irregulares, en su mayoría venezolanos, según reportó Clarín. Durante la campaña, el mandatario afirmó que su administración iría en dirección inversa al caos generado por el gobierno anterior.

Entre los asistentes a la ceremonia destacaron el rey Felipe VI de España y el presidente argentino, Javier Milei. Sin embargo, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, no asistieron. Lula da Silva también estuvo ausente, aunque su prensa local sugiere que la decisión se debió a la presencia de Flávio Bolsonaro.

Kast fue electo en medio de una ola conservadora que avanza en América Latina y tras el segundo triunfo electoral de Donald Trump. La última semana estuvo marcada por diferencias entre Boric y Kast respecto de la política exterior, particularmente sobre un proyecto de inversión chino. El gobierno de Estados Unidos observa con recelo la iniciativa de construcción de un cable de fibra óptica entre Hong Kong y Valparaíso.

No obstante, ambos mandatarios acordaron dejar atrás las fricciones y retomar las conversaciones, asegurando que debían estar a la altura de la ceremonia. Kast renunció a su partido, el Partido Republicano, que él mismo fundó en 2019, para dar un mensaje de que gobernará para todos los chilenos. El Servicio Electoral corroboró la carta de renuncia, poniendo fin a siete años de militancia.

Este gesto político no es tradición entre los presidentes chilenos, ya que solo Patricio Aylwin y Sebastián Piñera dimitieron a sus partidos durante sus mandatos. Eduardo Frei, Ricardo Lagos, Michelle Bachelet y Gabriel Boric se mantuvieron en sus partidos durante sus respectivos periodos. Kast busca así legitimar su mandato más allá de su base ideológica original.

De 60 años y padre de nueve hijos, Kast es un abogado conservador tradicional que rechaza el aborto y el matrimonio homosexual. Lleva 30 años en política sin los aspavientos de otros líderes de derecha como el brasileño Jair Bolsonaro o el argentino Javier Milei. Robert Funk, profesor de ciencia política de la Universidad de Chile, señaló que es mucho más conservador como personaje y no tiene una personalidad muy carismática. Sus logros como diputado se limitaron a la aprobación de leyes sobre estatuas y venta de lentes sin receta.

En la opinión pública predomina la percepción de que Chile es un país tomado por el crimen debido al aumento de delitos en los últimos años. Las cifras siguen por debajo de las de otros países sudamericanos, aunque la inseguridad fue el eje central de su victoria electoral. Kast promete enfrentar de manera frontal la criminalidad para recuperar la confianza ciudadana.

La transición marca un cambio significativo en el equilibrio político regional, con implicaciones para las relaciones comerciales y de seguridad. El nuevo gobierno deberá navegar las tensiones diplomáticas mientras implementa sus reformas económicas y sociales. Se espera que la estabilidad política mejore si se cumplen las promesas de orden público.

Lo que viene a continuación dependerá de la capacidad del ejecutivo para gestionar la agenda legislativa en un Congreso fragmentado. Los mercados observarán cómo se implementan las políticas migratorias y su impacto en la fuerza laboral local. La comunidad internacional seguirá de cerca la evolución de la relación con Estados Unidos y China.

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