El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, advirtió a los estados miembros sobre la posibilidad de un colapso financiero inminente en la organización debido a la falta de pago de las cuotas anuales y otros problemas estructurales. La advertencia se formalizó en una misiva revisada por Al Jazeera, donde el líder instó a las naciones a honrar sus obligaciones o enfrentar la reestructuración total de las normas financieras.
Un portavoz de la ONU, Farhan Haq, enfatizó la gravedad de la situación durante una conferencia de prensa, señalando que la liquidez es insuficiente para mantener las operaciones habituales, un problema que el Secretario General ha señalado con creciente intensidad cada año. Haq declaró que el momento para el pago es crítico, indicando que las reservas de efectivo están agotadas.
Guterres no señaló directamente a ningún país responsable de la crisis, pero su llamado se produce en un contexto de recortes propuestos por la administración estadounidense a la financiación de instituciones multilaterales. El gobierno de Estados Unidos ha manifestado planes para retirarse de varias agencias de la ONU, lo que impacta significativamente el presupuesto global.
Las cuotas anuales se calculan en función del producto interno bruto (PIB) y la deuda de cada nación, siendo Estados Unidos el mayor contribuyente con un 22% del presupuesto central, seguido por China con un 20%. No obstante, a finales de 2025, la deuda pendiente ascendía a un récord de 1.570 millones de dólares, según Guterres.
El Secretario General advirtió que, si no se pagan las cuotas completas y a tiempo, la organización podría quedarse sin efectivo tan pronto como julio, a pesar de haber aprobado un presupuesto para 2026 de 3.450 millones de dólares, una reducción del 7% respecto al año anterior.
Uno de los obstáculos financieros es una regla considerada obsoleta que obliga a la ONU a reembolsar a los estados cientos de millones de dólares en cuotas no gastadas anualmente. Guterres describió esta situación como un "ciclo kafkiano" donde se espera devolver efectivo que la organización no posee.
Expertos externos han vinculado la presión financiera a iniciativas paralelas, como el denominado “Board of Peace” de la administración Trump, que algunos analistas consideran un intento de marginar el papel de la ONU. Louis Charbonneau, de Human Rights Watch, sugirió que tales iniciativas, que implican grandes tarifas de membresía, desvían recursos que deberían destinarse a fortalecer las instituciones internacionales existentes.