Francia inscribirá en su código civil el fin del concepto de "derechos conyugales", la noción de que el matrimonio conlleva un deber sexual, según informó la Asamblea Nacional el miércoles. El proyecto de ley añade una cláusula que estipula que la "comunidad de vida" no genera una "obligación de relaciones sexuales".
Esta legislación también prohíbe explícitamente utilizar la falta de relaciones sexuales como causa en los divorcios basados en la culpa, según el texto aprobado. Los promotores de la ley, como la diputada Marie-Charlotte Garin, argumentaron que mantener tal deber aprueba un sistema de dominación conyugal. Señalaron que el matrimonio no puede ser una burbuja donde el consentimiento sexual se asume como definitivo y permanente.
Aunque la medida está destinada a ser una clarificación, su impacto inmediato en los tribunales podría ser modesto, ya que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ya había condenado a Francia por permitir el rechazo sexual como causa de divorcio en 2023. Sin embargo, los defensores insisten en que la ley enfrenta una persistente concepción social sobre el deber de la esposa.
Históricamente, el código civil francés solo definía los deberes matrimoniales como "respeto, fidelidad, apoyo y asistencia", sin mención explícita al sexo. La idea del deber sexual se remonta al derecho canónico medieval, pero jueces modernos interpretaron ampliamente la "comunidad de vida" para incluirlo ocasionalmente.
Un caso notorio en 2019 involucró a una mujer que perdió un divorcio por culpa tras negar sexo a su marido durante años, un fallo que luego fue revertido por el TEDH. Esta condena europea hizo prácticamente imposible que los jueces franceses emitieran fallos similares, motivando la necesidad de esta actualización legal explícita.
Activistas señalan que la persistencia cultural de esta expectativa es crucial de confrontar, citando casos recientes como el juicio Mazan de 2024, donde la presunción de consentimiento fue un factor. En Francia, la violación matrimonial está tipificada legalmente desde 1990, un avance significativo en la legislación sobre consentimiento.
La reciente ampliación de la definición de violación en Francia, implementada desde noviembre pasado, ya endureció los criterios. Ahora se requiere consentimiento "informado, específico, anterior y revocable", estableciendo que el silencio o la inacción no constituyen consentimiento.