La Era
Internacional

Exembajador chileno advierte sobre política exterior ideologizada ante tensión con EE. UU.

El exembajador de Chile en China, Jorge Heine, criticó la potencial subordinación de la política exterior chilena a la ideología del próximo gobierno, en medio de la disputa con Estados Unidos por el proyecto de cable de fibra óptica de China Mobile. Heine enfatizó la necesidad de priorizar los intereses comerciales de Chile, cuyo principal socio es China.

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El exembajador de Chile en China, Jorge Heine (PPD), emitió una seria advertencia al gobierno entrante sobre la necesidad de mantener una política exterior pragmática, especialmente ante la escalada de tensiones con Estados Unidos respecto a la infraestructura de telecomunicaciones china.

La controversia se centra en el proyecto de cable de fibra óptica entre Valparaíso y Hong Kong, que motivó sanciones de EE. UU., incluyendo la revocación de visas a funcionarios chilenos involucrados, acusándolos de comprometer la seguridad regional.

Heine, quien promovió el proyecto, calificó de inusual la imposición de sanciones por una decisión gubernamental que aún no se ha formalizado, según reportó La Tercera. El diplomático recordó que China representa el principal socio comercial de Chile, absorbiendo un 40% de las exportaciones nacionales, frente al 15% de Estados Unidos.

El desafío central para la administración que asumirá, según el exdiplomático, es asegurar un equilibrio estratégico entre Washington y Beijing, poniendo los intereses nacionales por delante de cualquier alineamiento ideológico.

Heine señaló que "lo peor que el próximo gobierno podría hacer es llevar a cabo una política exterior guiándose por su ideología y no por los intereses de Chile". Esta declaración surge tras la revelación de que el ministro de Transportes autorizó y luego anuló el permiso a China Mobile.

El exembajador criticó la cautela del futuro gobierno ante las sanciones estadounidenses, contrastándola con sus declaraciones previas sobre sus planes a cuatro años. Cuestionó su asistencia a la cumbre en Miami, interpretándola como una adhesión a un frente anti-chino.

Adoptar una postura abiertamente anti-China en foros internacionales sería una apuesta de alto riesgo para Santiago, dada la dependencia económica chilena del mercado asiático, a diferencia de otras naciones latinoamericanas con menor exposición.

La administración entrante deberá definir su postura frente a la presión de Washington sin comprometer la relación comercial vital con su principal destino de exportaciones, un equilibrio que Heine considera fundamental para la estabilidad económica del país.

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