Kirill Dmitriev, enviado especial del presidente ruso, visitó Miami el pasado sábado para sostener encuentros con miembros de la administración del expresidente estadounidense Donald Trump. El viaje, reportado por Reuters, tiene un carácter laboral, aunque la agenda oficial de las conversaciones permanece sin divulgarse.
La visita del representante ruso ha captado la atención internacional debido a que se desarrolla sin canales de comunicación diplomáticos formales previamente anunciados entre las dos naciones. Dmitriev es considerado una figura central en las relaciones exteriores del Kremlin, con especialización en inversión y economía internacional.
Analistas señalan que la presencia de Dmitriev en Estados Unidos sugiere un intento de establecer un diálogo directo y discreto entre Moscú y Washington. Dmitriev es frecuentemente empleado por Rusia como negociador informal en comunicaciones no públicas con potencias occidentales.
Hasta el momento, la parte estadounidense no ha emitido comentarios oficiales sobre el propósito de la visita del emisario ruso. Las discusiones en Miami podrían abarcar un amplio espectro de temas, desde conflictos geopolíticos que involucran a Rusia hasta la reconfiguración de los lazos económicos bilaterales.
Este evento resuena con encuentros previos, incluyendo una reunión de Dmitriev con el enviado especial de EE. UU., Stephen Witkoff, y Jared Kushner, yerno de Trump, durante el Foro Económico Mundial en Davos. Tras ese encuentro, los negociadores estadounidenses viajaron a Moscú para reunirse con el presidente ruso.
La naturaleza reservada de estas interacciones subraya la preferencia por vías de comunicación secundarias para gestionar temas sensibles entre ambas potencias. La presencia de un negociador clave en territorio estadounidense, incluso con una administración saliente, indica la persistencia de líneas de contacto activas.