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Internacional

Elliott Abrams desmiente que Israel dirija la guerra de Trump contra Irán

Elliott Abrams, exenviado de Trump, negó que Israel controle la guerra con Irán durante una entrevista con FRANCE 24. El diplomático defendió la decisión militar y criticó la renuncia de Joe Kent por sus supuestos prejuicios. Anticipa un posible final del conflicto a finales de marzo, aunque advierte sobre la continuidad si Teherán resiste.

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Former US Envoy Abrams Dismisses Claims Israel Manipulated Trump Into Iran War
Former US Envoy Abrams Dismisses Claims Israel Manipulated Trump Into Iran War
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En una entrevista exclusiva emitida el 19 de marzo de 2026, Elliott Abrams descartó como absurda la noción de que Israel orquestó el conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán. El exenviado especial del presidente Donald Trump afirmó durante una aparición en FRANCE 24 que el mandatario estadounidense actúa de manera independiente. Sus declaraciones llegan en un momento crítico donde se intensifica la tensión en Medio Oriente y preocupa a los aliados estratégicos de la región.

Abrams, quien sirvió durante el primer mandato de Trump, subrayó que el líder estadounidense es un individuo decidido que no puede ser manipulado por actores extranjeros. El funcionario sostuvo que la idea de que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, dirigió la estrategia militar es una falsedad. Según su análisis, Trump busca oportunidades políticas en lugar de seguir agendas ideológicas impuestas por otros países. La dinámica de poder se ha reconfigurado bajo esta nueva administración y genera incertidumbre.

El exdiplomático justificó su respaldo a la decisión de ir a la guerra contra Teherán citando el programa nuclear del régimen. Indicó que cinco presidentes estadounidenses sucesivos habían prometido impedir que Irán obtenga un arma nuclear. Sin embargo, consideró que Trump es la primera persona que realmente está actuando para cumplir esa promesa histórica. Según sus datos, el régimen ha construido un vasto programa de misiles mientras enriquece uranio al 60 por ciento. Esta capacidad tecnológica representa una amenaza directa para la seguridad nacional estadounidense.

También abordó la renuncia de Joe Kent, el jefe de contraterrorismo de la administración, quien denunció presión externa en su carta de dimisión. Abrams criticó duramente el documento, argumentando que contenía elementos de prejuicio y antisemitismo. Describió a Kent como un teórico de la conspiración que no debería haber permitido ocupar cargos gubernamentales. Su rechazo fue inmediato y severo en el entorno político.

Este conflicto marca una ruptura significativa con las políticas de la administración anterior, donde la diplomacia era la herramienta principal. La postura actual refleja una mayor agresividad en la política exterior de Estados Unidos hacia el régimen iraní. Analistas observan que esta línea dura podría alterar el equilibrio de poder en la región del Golfo Pérsico. Las sanciones existentes podrían endurecerse aún más si no se logra un acuerdo inmediato. La presión económica se mantiene como una herramienta complementaria a las acciones militares.

Respecto al futuro del conflicto, Abrams señaló que espera que Trump decida terminar el conflicto antes de finales de marzo. No obstante, advirtió que si Irán decide continuar con las hostilidades, la respuesta militar continuaría sin interrupción. La ventana de negociación parece cerrarse rápidamente bajo esta nueva presión estratégica. El momento es crucial para la estabilidad regional.

La situación económica global podría verse afectada si el conflicto se extiende, dado el papel vital de la región en el suministro energético. Los mercados internacionales monitorearán de cerca cualquier escalada que amenace el flujo de petróleo hacia los puertos comerciales. La estabilidad de la economía mundial depende en gran medida de la resolución rápida de esta crisis diplomática actual. Un cierre prolongado de las rutas marítimas tendría consecuencias devastadoras para el comercio global. Los precios de la energía se elevarían significativamente en caso de una interrupción total.

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