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El Pentágono Redefine Prioridades: Menos Globalismo, Más Enfoque Hemisférico

La nueva Estrategia Nacional de Defensa de EE. UU. relega a China como prioridad principal, enfocándose en la seguridad interna y el hemisferio occidental. Implica un llamado a aliados para asumir mayor carga defensiva.

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Pentagon Signals Strategic Pivot: US Prioritizes Homeland Over Global Containment
Pentagon Signals Strategic Pivot: US Prioritizes Homeland Over Global Containment

El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha anunciado un replanteamiento significativo de sus prioridades estratégicas globales, según su más reciente Estrategia Nacional de Defensa. En un giro que marca una clara divergencia con enfoques anteriores, el Pentágono ha designado la seguridad de la patria estadounidense y el Hemisferio Occidental como su principal preocupación, desplazando a la República Popular China de la cúspide de las amenazas.

Este documento de 34 páginas, que sucede a la Estrategia Nacional de Seguridad del año pasado, sugiere que las relaciones con Beijing se gestionarán bajo el principio de "fortaleza, no confrontación". La nueva doctrina refuerza la retórica presidencial sobre la necesidad de una mayor "distribución de la carga" (burden-sharing) por parte de los aliados en la contención de desafíos persistentes como Rusia y Corea del Norte.

La estrategia subraya una visión pragmática, rechazando lo que denomina "idealismo utópico" en favor de un "realismo pragmático". El informe critica a los socios internacionales por haberse mostrado "contentos" de que Washington subsidie sus defensas, aunque niega que esto sinalice una deriva hacia el aislacionismo. Por el contrario, argumenta que se trata de un enfoque más "genuinamente estratégico" centrado en los intereses concretos de los ciudadanos estadounidenses, diferenciando explícitamente una amenaza local de una distante.

En este nuevo paradigma, se espera que los aliados, particularmente en Europa, asuman el liderazgo en la gestión de amenazas menos severas para Washington pero más acuciantes para ellos. Rusia, si bien sigue siendo mencionada como una "amenaza persistente pero manejable" para los miembros orientales de la OTAN tras su invasión a Ucrania, ya no encabeza la lista de desafíos existenciales.

Un detalle notable es la omisión de Taiwán en la estrategia, a pesar de las recientes tensiones y ventas de armamento. No obstante, el documento mantiene el objetivo general de "impedir que alguien, incluida China, pueda dominarnos a nosotros o a nuestros aliados". Paralelamente, el rol de disuasión estadounidense frente a Corea del Norte se perfila como "más limitado", transfiriendo la "responsabilidad principal" a Corea del Sur.

El enfoque estratégico se extiende a la esfera económica y geográfica. La administración reitera su compromiso de "garantizar el acceso militar y comercial estadounidense a terrenos clave", citando específicamente el Canal de Panamá, el Golfo de América y Groenlandia. Este realineamiento estratégico coincide con las declaraciones del presidente Trump en el Foro Económico Mundial sobre la insuficiencia de las contribuciones de la OTAN, y con las advertencias de líderes como el ex primer ministro canadiense Mark Carney sobre el fin del orden mundial anterior.

La nueva Estrategia Nacional de Defensa establece un marco de política exterior y seguridad que prioriza los flujos de poder e influencia dentro del hemisferio, marcando un precedente para la renegociación de los compromisos de seguridad transoceánicos.

Fuente: Adaptado de reportes internacionales.

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