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Internacional

EE. UU. Establece Mecanismo de Control para la Venta de Petróleo Venezolano: Implicaciones Geoeconómicas y de Gobernanza

La administración Trump planea supervisar directamente la venta de millones de barriles de crudo venezolano y el flujo de sus ingresos, inicialmente destinados a servicios esenciales bajo estricta auditoría de Washington. Esta medida busca estabilizar la transición venezolana, pero genera controversia sobre la soberanía económica y el riesgo de sesgo en favor de aliados corporativos.

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Washington to Control Venezuelan Oil Revenue Flow Post-Sanctions Easing: A New Geopolitical Lever
Washington to Control Venezuelan Oil Revenue Flow Post-Sanctions Easing: A New Geopolitical Lever

Washington ha delineado un controvertido plan para gestionar la comercialización del petróleo venezolano, recurso clave que posee las mayores reservas probadas del mundo. El Secretario de Estado, Marco Rubio, detalló ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado que Estados Unidos retendrá el control operativo a corto plazo sobre la venta del crudo, actualmente bajo sanciones, y sobre la canalización de los ingresos generados.Según Rubio, los fondos obtenidos se destinarán inicialmente a cubrir servicios gubernamentales básicos, como seguridad pública y sanidad, sujetos a una supervisión rigurosa por parte de las autoridades estadounidenses. Esta intervención subraya el esfuerzo de la administración por influir en la gobernanza post-Maduro, especialmente tras la reciente captura del exmandatario. El plan implica que los líderes interinos venezolanos deberán presentar un presupuesto mensual detallado para la aprobación de los fondos.“Los fondos de esas (ventas de petróleo) se depositarán en una cuenta sobre la cual tendremos supervisión”, afirmó Rubio, especificando que el Tesoro de EE. UU. controlará la dispersión del capital. El objetivo declarado es asegurar que los ingresos beneficien al pueblo venezolano y eviten el colapso sistémico durante el periodo de transición. Rubio contrastó esta gestión con el modelo anterior, donde el petróleo beneficiaba a líderes corruptos y a compradores como China, que adquirían crudo con descuento.No obstante, la propuesta ha suscitado críticas inmediatas. Senadores, incluidos demócratas y algunos republicanos, expresaron preocupación sobre la extensión del control estadounidense. El Senador Chris Murphy cuestionó la equidad del proceso, advirtiendo que la venta del crudo bajo coacción y el control unilateral de los fondos podrían estar sesgados para favorecer a empresas petroleras cercanas a la administración Trump, calificando la estrategia como “destinada al fracaso”.Rubio insistió en que EE. UU. no subsidiará inversiones en la industria petrolera y que el mecanismo es meramente “un paso interino” para dividir los ingresos de manera ordenada. Aclaró que, aunque el dinero reside en una cuenta con un “mecanismo de bloqueo” de sanciones estadounidenses, la titularidad del fondo sigue siendo venezolana. Se ha revelado que cientos de millones de dólares ya están reservados, con una expectativa de acumular hasta $3 mil millones adicionales.La localización inicial de estos fondos se ha establecido en Qatar para mitigar riesgos legales y la posible confiscación por parte de acreedores estadounidenses. En paralelo, el gobierno interino venezolano ha mostrado señales de apertura, con la actuación presidenta Delcy Rodríguez informando sobre canales de comunicación establecidos con Washington y la propuesta de una reforma a la ley energética para atraer inversión extranjera. La efectividad de este control transitorio sobre un activo nacional tan vital será un indicador clave de la futura relación económica entre Caracas y Washington.Fuente: Basado en reportes iniciales sobre declaraciones del Secretario de Estado Marco Rubio ante el Senado de EE. UU.

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