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EE. UU. Completa Retiro de la OMS: Implicaciones Geopolíticas y Sanitarias

Washington formaliza su salida de la Organización Mundial de la Salud, citando desvío de misión. La decisión genera incertidumbre sobre la arquitectura global de salud pública.

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US Exits WHO: A Geopolitical Rift in Global Health Architecture
US Exits WHO: A Geopolitical Rift in Global Health Architecture

WASHINGTON D.C. – Estados Unidos ha formalizado su retiro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), culminando un proceso iniciado hace un año por la administración Trump. El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y el Departamento de Estado confirmaron la desvinculación, argumentando que la agencia ha "desviado su misión central" y actuado en detrimento de los intereses estadounidenses en la gestión de crisis sanitarias globales.

La crítica principal se centra en la respuesta de la OMS a la pandemia de COVID-19. Funcionarios del HHS señalaron una supuesta demora en la declaración de emergencia de salud pública y una crítica percibida hacia las restricciones de viaje impuestas por la administración anterior. Además, la administración ha cuestionado el desequilibrio financiero, destacando que EE. UU. es el mayor contribuyente, mientras que naciones como China aportan sumas considerablemente menores, sin que ello se haya traducido en una dirección estadounidense en la cúpula de la organización.

Desde una perspectiva económica y de seguridad sanitaria, expertos han advertido sobre las repercusiones. La Sociedad Estadounidense de Enfermedades Infecciosas ha calificado el retiro como una medida miope que socava la capacidad de vigilancia de EE. UU. frente a amenazas emergentes, como el Ébola o las cepas estacionales de influenza. La cooperación internacional es considerada una "necesidad biológica" en la vigilancia de patógenos transfronterizos, un rol que la OMS coordina centralmente.

A pesar de la retirada formal, funcionarios del HHS aseguraron que EE. UU. mantendrá su liderazgo global a través de acuerdos bilaterales y la presencia de más de 2,000 empleados en 63 países, con planes para suplir las funciones de vigilancia y respuesta a brotes mediante estructuras alternativas. No obstante, la situación de las cuotas pendientes es compleja; aunque EE. UU. cumplió con el aviso de un año, adeuda más de 270 millones de dólares correspondientes al periodo 2024-2025, aunque la postura oficial es que no existe obligación de pago bajo la Constitución de la OMS de 1948.

La OMS, por su parte, ha indicado que la situación será revisada por su Junta Ejecutiva. La decisión deja un vacío significativo en foros clave, como la próxima reunión sobre la vacuna contra la gripe, donde tradicionalmente EE. UU. ha tenido un rol preponderante en el análisis de muestras. La salida de Washington representa un repliegue táctico que podría reconfigurar las alianzas en la gobernanza sanitaria global y acentuar las tensiones geopolíticas en la salud pública.

Fuente: Adaptado de reportes de ABC News y comunicados oficiales del HHS/Departamento de Estado.

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