El Ministerio de Relaciones Exteriores de Ecuador emitió una enérgica condena y presentó una nota formal de protesta ante la embajada de Estados Unidos en Quito, luego de que un agente federal de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) intentara ingresar a la sede consular ecuatoriana en Mineápolis el pasado martes.
Según el comunicado oficial, el incidente ocurrió a las 11:00 hora local, cuando personal consular impidió el acceso al agente, invocando el principio de inviolabilidad de las sedes diplomáticas consagrado en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963. Dicha convención estipula que las autoridades locales no pueden ingresar a las dependencias consulares sin el consentimiento expreso del jefe de la misión.
Ecuador señaló que no se otorgó tal consentimiento. Videos difundidos por medios ecuatorianos, aunque no verificados independientemente, mostraron un altercado en la entrada donde funcionarios consulares recalcaron al agente que se trataba de una oficina de gobierno extranjero, a lo que este respondió con amenazas de contacto físico.
Este episodio introduce una nota discordante en la relación bilateral, especialmente considerando que el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, ha mantenido una postura de cooperación con la administración estadounidense, incluso agradeciendo designaciones antiterroristas contra grupos criminales locales. La protesta subraya la seriedad con la que Quito interpreta las violaciones a su soberanía consular.
El contexto geopolítico del suceso es particularmente sensible. Mineápolis ha sido foco de protestas tras varios incidentes de fuerza letal por parte de agentes fronterizos y de inmigración, incluyendo el reciente tiroteo fatal contra una enfermera durante manifestaciones contra las políticas migratorias. Esto ha llevado al presidente Trump a anunciar una leve "desescalada" de operaciones en Minnesota, donde actualmente operan 3,000 agentes.
La firmeza de la respuesta ecuatoriana refleja la sensibilidad de los estados latinoamericanos hacia las acciones de aplicación de la ley migratoria estadounidense, un pilar central de la agenda de la administración Trump. La protección de los ciudadanos en el exterior y el respeto a los tratados internacionales son factores clave en el cálculo diplomático de Quito.
La Convención de Viena solo permite la entrada forzosa bajo circunstancias extremas, como un incendio o un desastre inminente que requiera acción protectora inmediata, condiciones que, según Ecuador, no se cumplían en el momento de la visita del agente de ICE. La Cancillería ecuatoriana espera una respuesta formal de Washington sobre cómo se procederá tras la protesta diplomática.