La Era
Internacional

Davos 2026: potencias medias redefinen soberanía en un entorno de ruptura geopolítica

La 56ª edición del Foro Económico Mundial concluyó con un consenso entre las potencias medias: el orden basado en reglas está fracturado y la inacción no es una estrategia. Líderes enfatizaron la resiliencia y la construcción de capacidades ante la creciente inestabilidad geoeconómica y la rivalidad estructural entre grandes potencias.

La Era

Davos 2026 Convenes Amid Structural Rupture: Middle Powers Redefine Sovereignty in Fragmented Geoeconomy
Davos 2026 Convenes Amid Structural Rupture: Middle Powers Redefine Sovereignty in Fragmented Geoeconomy

La 56ª edición del Foro Económico Mundial (Davos 2026), celebrada entre el 19 y el 23 de enero, se caracterizó por una atmósfera de intensa deliberación, marcada por la sensación de que el sistema global se encuentra en una fase de disrupción permanente, no de mera transición. Pese a los esfuerzos por fomentar el diálogo, las discusiones estuvieron dominadas por un diagnóstico compartido sobre la erosión del marco normativo internacional.

Un consenso notable emergió entre las potencias medias, desde Europa hasta Asia: el orden anterior, que ofrecía previsibilidad, ha perdido vigencia. La rivalidad entre las principales potencias ha pasado de ser episódica a estructural, forzando a naciones intermedias a reevaluar sus estrategias de inserción global. Como señaló el primer ministro canadiense, Mark Carney, "estamos en medio de una ruptura, no de una transición".

En respuesta a este panorama, la concepción de soberanía se está redefiniendo. Los líderes argumentaron que la soberanía ya no reside en el aislamiento, sino en la resiliencia y la capacidad de adaptación. Se propuso activamente la construcción de capacidades internas como pilar fundamental para asegurar la autonomía en una economía global cada vez más fragmentada y volátil, caracterizada por el intervencionismo estatal y las tensiones en la cadena de suministro.

Las discusiones se alinearon con las proyecciones del informe del FEM, "Cuatro futuros para la nueva economía: geoeconomía y tecnología en 2030". Este documento explora escenarios que van desde un orden digitalizado y estable hasta la formación de "esferas geoeconómicas-tecnológicas", donde el comercio se restringe a bloques aliados, aumentando el impacto de la escasez de talento.

La agenda también puso el foco en el rol incierto de la Unión Europea. El bloque enfrentó críticas por su percibida lentitud burocrática y la falta de decisiones audaces, con voces como la del presidente francés, Emmanuel Macron, exigiendo acciones concretas más allá de las declaraciones. Europa fue retratada, en algunos foros, más como un territorio que como una potencia decisiva en la nueva arquitectura mundial.

Frente a la inercia percibida, las potencias medias están optando por una respuesta colectiva y proactiva. Están acelerando la formación de coaliciones pragmáticas y solidificando estrategias nacionales para moldear activamente el futuro ordenamiento, en lugar de esperar el restablecimiento del sistema previo. Este enfoque subraya una transición hacia la acción directa en un entorno de alta incertidumbre geoeconómica y tecnológica.

El Foro de Davos 2026, por lo tanto, no solo sirvió como termómetro de las tensiones actuales, sino como plataforma para la articulación de una nueva diplomacia económica por parte de actores que buscan asegurar su relevancia en un mundo reconfigurado por la competencia entre bloques y el avance disruptivo de las tecnologías de frontera. (Fuente: latin-american.news)

Comentarios

Los comentarios se almacenan localmente en tu navegador.