El conflicto en torno a la infraestructura estratégica australiana se ha intensificado, luego de que el embajador de la República Popular China en Australia, Xiao Qian, emitiera una severa advertencia contra cualquier intento de Canberra de revertir el control del puerto de Darwin.
El puerto, ubicado en el Territorio del Norte, está bajo un contrato de arrendamiento de 99 años otorgado en 2015 a Landbridge Group, una entidad propiedad del empresario chino Ye Cheng. En su momento, el acuerdo de 350 millones de dólares australianos buscaba impulsar la economía local, pero ha sido objeto de intenso escrutinio por preocupaciones de seguridad nacional.
Durante su comparecencia anual ante medios locales, el embajador Qian cuestionó la ética de la decisión australiana, preguntando retóricamente: "Cuando está perdiendo dinero, lo arrienda a una empresa extranjera, ¿y cuando está generando ganancias, quiere recuperarlo?". Además, advirtió que Beijing "tomará medidas" para defender los intereses legítimos de Landbridge si Australia procede a alterar forzosamente el acuerdo.
Esta postura diplomática tensa se produce a pesar de que el Primer Ministro Anthony Albanese ha mantenido su promesa electoral de devolver la gestión del puerto al control australiano, argumentando que es una cuestión de "interés nacional". Cabe destacar que múltiples revisiones gubernamentales, incluyendo una encargada por la administración actual, concluyeron que no existían bases legales suficientes para cancelar o modificar el contrato existente.
El intercambio subraya la delicada relación económica y geopolítica entre ambas naciones. China sigue siendo el principal socio comercial de Australia, con un comercio bilateral que alcanzó los 218 mil millones de dólares australianos en el ciclo fiscal 2024-2025, si bien las disputas sobre seguridad y derechos humanos han puesto a prueba el vínculo en años recientes.
La respuesta de Canberra ha sido firme. Albanese, durante una visita a Timor Oriental, reafirmó su compromiso de asegurar que la instalación portuaria clave opere bajo supervisión local, manteniendo la línea definida durante la campaña electoral de mayo pasado.
La situación en Darwin se convierte así en un barómetro clave de la gestión de riesgos estratégicos frente a la dependencia económica de China en la región Asia-Pacífico, obligando a las autoridades australianas a sopesar las implicaciones de seguridad frente a las posibles represalias comerciales de su mayor comprador.