La confirmación de la muerte de Nemesio Rubén Oseguera, alias “el Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), desencadenó una ola de violencia y tensión en varios estados mexicanos, afectando directamente a la comunidad chilena residente, especialmente en Jalisco. Ciudadanos nacionales reportaron la paralización de actividades esenciales, el cierre de comercios y una atmósfera de miedo generalizado tras los disturbios ocurridos el fin de semana.
Cristian De Rivera, residente de Jalisco por 16 años, relató a La Tercera que la magnitud de la respuesta criminal superó las expectativas, con humo visible y el cierre inmediato de la ciudad el domingo. La escalada incluyó la quema de vehículos y tiendas, obligando a los residentes a resguardarse en sus domicilios ante las amenazas no oficiales de represalias contra la población civil.
El impacto económico inmediato fue significativo, pues la suspensión de clases y la paralización del transporte público dificultaron la movilidad y el acceso a suministros básicos. De Rivera señaló que, a diferencia de situaciones previas, el cierre de comercios fue repentino, dejando a muchos sin provisiones esenciales como tortillas.
Alejandro Vera, otro chileno con residencia de 13 años en la zona, indicó que si bien ha visto narcobloqueos antes, la magnitud de esta paralización en Guadalajara fue inédita, con sirenas y reportes de enfrentamientos cercanos a su hogar. Ante la incertidumbre, Vera comentó que él y su familia evaluaron la posibilidad de regresar a Chile si la situación de seguridad se complicaba aún más.
Sofía Cabello comparó la crudeza de la violencia vivida, que incluyó el robo forzoso de vehículos, con el estallido social chileno de 2019, aunque con un uso más explícito de armamento de fuego. Este clima de tensión provocó que la ciudad entrara en un silencio casi total desde la tarde del domingo.
Para el lunes, aunque los bloqueos disminuyeron, el ambiente se mantenía como el “Far West”, según De Rivera, con calles desiertas y solo dos cadenas de supermercados abriendo tímidamente, generando largas filas para adquirir agua y alimentos no perecibles. El transporte y los servicios de aplicación se restablecieron parcialmente, aunque la confianza ciudadana persiste en niveles bajos.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile confirmó que el Consulado General en Ciudad de México está en contacto con los connacionales afectados, brindando principalmente recomendaciones y asistencia consular. Mientras tanto, la incertidumbre se centra en la posible lucha por el control territorial que podría generar más inestabilidad en la región.
La secuela de la muerte del líder del CJNG plantea un desafío para el restablecimiento del orden público en México, con analistas advirtiendo que la reorganización de los cárteles podría prolongar la inestabilidad que afecta la vida cotidiana de los residentes, incluidos los miles de chilenos que habitan el país.