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Internacional

Cable submarino con China desata tensión diplomática entre Chile y Estados Unidos

Una disputa sobre un proyecto de cable de fibra óptica que busca conectar Valparaíso con Hong Kong escaló a una crisis diplomática, luego de que Estados Unidos retirara visas a tres altos funcionarios chilenos. La controversia se centra en las preocupaciones de seguridad regional planteadas por Washington respecto a la inversión china.

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Una escalada diplomática se formalizó entre Chile y Estados Unidos tras la decisión de Washington de revocar visas a tres funcionarios del gobierno de Gabriel Boric, en medio de la controversia generada por un proyecto de cable submarino impulsado por una empresa china. Este conflicto, que se hizo público a finales de febrero, tiene sus raíces en negociaciones iniciadas meses antes sobre la infraestructura de telecomunicaciones.

El punto de quiebre se produjo cuando Estados Unidos anunció la revocación de visas a los ministros Juan Carlos Muñoz y al subsecretario Claudio Araya, junto al jefe de gabinete Guillermo Petersen, acusándolos de socavar la seguridad regional. Según reportó La Tercera, la tensión se disparó luego de que Washington vinculara directamente esta medida punitiva al proyecto de conexión Valparaíso-Hong Kong.

La génesis del proyecto se remonta a noviembre del año pasado, cuando China Mobile International presentó una solicitud de concesión ante la Subsecretaría de Telecomunicaciones chilena. Tras revisiones y complementaciones documentales, el ministro Muñoz firmó el decreto de concesión por 30 años el 27 de enero, autorizando la instalación de la red entre Hong Kong y Concón.

Sin embargo, este permiso no prosperó, siendo anulado dos días después, el 29 de enero, bajo la justificación de "error técnico o en su tipeo", según el oficio interno. Este retroceso ocurrió poco antes de que las advertencias formales de Estados Unidos se intensificaran en la agenda bilateral chilena.

El 2 de febrero, el ministro Muñoz se reunió con el embajador estadounidense, Brandon Judd, quien le comunicó directamente la preocupación de su país por los potenciales efectos del cable en la seguridad nacional de ambas naciones, planteando incluso la posibilidad de sanciones. Fuentes cercanas al ministerio indicaron que si bien la información fue recibida, Chile mantuvo que la evaluación del proyecto es un proceso interno y autónomo.

El ministro Muñoz calificó posteriormente la revocación de visas como una decisión "desmedida", argumentando que las autoridades chilenas deben evaluar todos los proyectos técnicos sin discriminación por país de origen. Esta postura refleja la incomodidad de Santiago por verse inserto en la rivalidad geopolítica entre Washington y Beijing.

El embajador Judd, en una conferencia de prensa posterior, desestimó la sorpresa del gobierno chileno, calificándola de "irrisoria" y expresando su decepción por tener que discutir temas de visas en lugar de cooperación económica. El futuro del proyecto de cable submarino permanece en análisis, sujeto a evaluaciones ambientales y a solicitudes ante el Ministerio de Defensa, según declaraciones recientes del ministro Muñoz.

Este incidente subraya los desafíos que enfrenta Chile al equilibrar sus crecientes lazos económicos con China y su histórica alianza de seguridad con Estados Unidos, en un contexto de creciente competencia tecnológica global.

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