Buzos de la marina ucraniana enfrentan el riesgo constante de detonaciones mientras intentan despejar el mar Negro de miles de minas colocadas por Moscú al inicio de la invasión a gran escala. El comandante del grupo de contramedidas navales, conocido como Fox, estima que el número de minas marinas asciende a varios miles, una amenaza que se extiende a proyectiles de artillería y bombas arrastradas al mar desde la voladura de la presa de Kajovka.
El trabajo de estos equipos es vital para sostener el tráfico marítimo comercial, que sigue operando a través del único corredor de exportación marítima disponible para Kiev. Según el portavoz de la marina, Dmytro Pletenchuk, existe actualmente una paridad en el dominio marítimo, donde Rusia no logra imponer su ventaja numérica terrestre. Esta situación ha permitido que las exportaciones marítimas ucranianas, esenciales para sus ingresos, continúen.
La desactivación de estos artefactos requiere un procedimiento meticuloso y lento, como describió el buzo Vitalii, quien debe aproximarse a los dispositivos con extrema lentitud para evitar detonaciones accidentales. Los explosivos pueden ser minas de contacto o de influencia, siendo estas últimas particularmente peligrosas para buques mercantes grandes debido a sus sensores magnéticos y acústicos.
El proceso de neutralización es complejo: requiere el uso de equipo de respiración de circuito cerrado para evitar burbujas y, a menudo, toma hasta dos días por dispositivo, involucrando a una veintena de personas. La dificultad se incrementa por la interferencia rusa en las señales GPS durante ataques aéreos, lo que afecta la precisión del sonar para identificar los objetos en el fondo marino.
Aunque la marina británica entregó dos buques cazaminas en 2023, estos permanecen en el Reino Unido y no serán desplegados hasta un cese al fuego, una perspectiva que parece remota actualmente. Con las condiciones actuales, los expertos calculan que la limpieza total del fondo marino podría extenderse durante docenas de años.
El esfuerzo de desminado es una carrera contra el tiempo, ya que los ingresos generados por las exportaciones agrícolas marítimas de Ucrania, estimadas en unos nueve mil millones de dólares, son fundamentales para la economía en tiempos de guerra. Los buzos como Vitalii continuarán operando bajo esta amenaza pasiva que Rusia mantiene activa en las rutas comerciales.