Sony Music Group comenzó a desplegar un sistema de protección técnica destinado a impedir que los motores de rastreo de grandes tecnológicas utilicen su catálogo musical para entrenar modelos de inteligencia artificial sin la debida compensación. Esta iniciativa responde directamente a la proliferación de canciones generadas por IA que imitan estilos y voces de artistas consolidados.
El nuevo plan se estructura en tres pilares técnicos principales, según reportó FayerWayer. Incluye la actualización de los términos de servicio para prohibir explícitamente el uso de su contenido en el desarrollo de sistemas de IA, marcando el fin del "entrenamiento gratuito" al que accedían algunos desarrolladores.
Uno de los componentes centrales es la inserción de huellas digitales invisibles en el espectro de audio de las grabaciones. Estas huellas, al ser detectadas por los modelos de entrenamiento, están diseñadas para activar alertas legales automáticas contra el responsable del rastreo.
Adicionalmente, Sony está introduciendo un sistema de certificación de autenticidad. Este etiquetado permitirá a plataformas de streaming identificar y dar de baja instantáneamente aquellas versiones generadas por IA que infrinjan la "huella sonora" registrada de sus artistas.
Analistas del sector señalan que la ofensiva de Sony no solo persigue ingresos, sino también la protección del valor humano inherente a cada composición. Sin embargo, existen preocupaciones sobre cómo este bloqueo masivo podría afectar a herramientas creativas legítimas.
Expertos advierten que esta barrera técnica podría ralentizar el desarrollo de herramientas de asistencia creativa para músicos independientes que buscan experimentar legalmente con IA. La compañía ha manifestado que perseguirá legalmente a cualquier desarrollador que ignore estas nuevas restricciones.
Para el mercado chileno y latinoamericano, esto implica una reducción inminente en la disponibilidad de estilos y voces protegidas por Sony en aplicaciones de creación rápida de contenido basado en IA. La industria se mueve de peticiones regulatorias a la construcción de muros técnicos propios en 2026.