La distinción clásica entre monitores para PC y televisores para entretenimiento doméstico se difumina en el ecosistema actual de *gaming*, impulsado por consolas de alta potencia y PCs avanzados. La pregunta central para el consumidor en Chile es determinar qué dispositivo se alinea mejor con su estilo de juego, ya sea competitivo o inmersivo. Este análisis se basa en la evolución de las especificaciones técnicas disponibles en el mercado de 2026, según reportes de la industria tecnológica.
El monitor de *gaming* mantiene su ventaja en entornos de escritorio, priorizando la respuesta ultrarrápida y la baja latencia, crucial para géneros como *shooters* competitivos y *battle royale*. Su diseño está optimizado para la visión cercana, facilitando la lectura de interfaces y mapas pequeños a distancias de 60 a 80 centímetros.
Por otro lado, los televisores modernos han adoptado características esenciales para jugadores, incluyendo conectividad HDMI 2.1, que soporta 4K a 120 Hz, así como *Variable Refresh Rate* (VRR) y *Auto Low Latency Mode* (ALLM). Fabricantes como Samsung han posicionado sus líneas OLED y Neo QLED como plataformas primarias para consolas como PlayStation y Xbox.
Esta convergencia tecnológica significa que las experiencias cinemáticas, las aventuras de mundo abierto y los juegos narrativos se benefician significativamente del mayor tamaño de pantalla, el brillo superior y el mejor manejo del HDR que ofrecen los televisores. Estos dispositivos convierten la sesión de juego en una experiencia más cercana al cine, ideal para el uso desde un sofá.
Un factor decisivo en la adopción de televisores para *gaming* es la implementación de modos automáticos que detectan la consola y ajustan la configuración de baja latencia sin intervención manual del usuario. Además, la compatibilidad con tecnologías como NVIDIA G-Sync en modelos recientes facilita la transición fluida entre PC y consola, un punto relevante para quienes utilizan el mismo espacio para trabajo y ocio.
No obstante, el monitor conserva una ventaja técnica en la gestión del movimiento rápido y la capacidad de alcanzar tasas de refresco muy elevadas de manera consistente en entornos de PC. La ergonomía del escritorio sigue favoreciendo al monitor para largas sesiones de juego donde el control directo y la precisión visual a corta distancia son primordiales.
En conclusión, la decisión de compra en el mercado chileno se desvincula de la idea de que un dispositivo es universalmente superior al otro. La preferencia final recae en el uso principal: el monitor para el rendimiento competitivo en escritorio y el televisor para una experiencia inmersiva y visualmente impactante desde la sala de estar, según análisis de mercado consultados por La Era.