La Era
8 abr 2026 · Actualizado 02:40 p. m. UTC
Tecnología

Expertos en seguridad advierten que el papel aluminio ofrece una protección limitada contra el robo de tarjetas de crédito RFID

Aunque envolver las tarjetas de crédito en papel aluminio puede interferir con algunas señales electrónicas, los expertos en seguridad advierten que este método no es fiable y, a menudo, no logra evitar el robo de datos sofisticado.

Tomás Herrera

2 min de lectura

Expertos en seguridad advierten que el papel aluminio ofrece una protección limitada contra el robo de tarjetas de crédito RFID
Conceptual image of credit card security.

Los investigadores de seguridad están advirtiendo a los consumidores que no confíen en artículos domésticos como el papel aluminio para proteger sus tarjetas de crédito sin contacto contra el fraude electrónico. Aunque esta práctica ha ganado popularidad en internet como una medida de seguridad económica, los expertos aseguran que ofrece una defensa inconsistente frente al robo de datos.

Las tarjetas sin contacto utilizan tecnología de identificación por radiofrecuencia (RFID), que transmite datos mediante campos electromagnéticos a las terminales de pago. Estas tarjetas suelen operar en una frecuencia alta de 13.56 MHz, lo que facilita transacciones rápidas sin contacto físico.

Según el portal especializado RFID TAG, el papel aluminio actúa como una barrera conductora que puede reflejar y absorber ondas electromagnéticas. Esta interferencia interrumpe efectivamente el enlace de comunicación entre la tarjeta y un lector remoto.

Sin embargo, la eficacia de este blindaje casero varía drásticamente según la frecuencia. Aunque el papel aluminio puede bloquear parcialmente las señales de alta frecuencia utilizadas por las tarjetas de pago, tiene dificultades contra sistemas de baja o ultra alta frecuencia, a menos que se apliquen múltiples capas gruesas.

Los riesgos del 'skimming' móvil

La vulnerabilidad de las tarjetas RFID crea oportunidades para que los delincuentes practiquen el "skimming", una modalidad en la que los ladrones utilizan dispositivos portátiles para interceptar datos de forma remota. Una vez capturada la información, los criminales pueden clonar la tarjeta o rastrear los patrones de movimiento del usuario mediante escaneos no autorizados repetidos.

Los expertos señalan que la fiabilidad práctica del papel aluminio es baja. Cualquier espacio en el envoltorio permite que las señales pasen, y una sola capa delgada rara vez proporciona un blindaje completo.

Los profesionales de la seguridad sugieren que, en lugar de depender de barreras improvisadas, los consumidores deberían utilizar carteras o fundas protectoras diseñadas específicamente para bloquear señales RFID. Estos productos están fabricados para atenuar las señales utilizadas por los sistemas de pago modernos, ofreciendo una defensa mucho más robusta que los materiales de cocina.

Los titulares de tarjetas deben mantenerse alerta y revisar sus estados de cuenta en busca de actividades no autorizadas. Reportar transacciones sospechosas de inmediato sigue siendo la forma más eficaz de mitigar el daño financiero causado por el robo electrónico.

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