Investigadores han identificado una superposición genética generalizada entre ciertos trastornos psiquiátricos y enfermedades físicas, lo que desafía la arraigada tradición médica que separa ambos campos. Un estudio publicado en Nature Communications analizó datos de aproximadamente 1,9 millones de casos para mapear cómo los riesgos genéticos de las condiciones de salud mental se correlacionan con 73 resultados de salud física distintos.
El equipo de investigación aplicó un nuevo método analítico, Genomic E-SEM, para examinar ocho dominios médicos diferentes. Descubrieron que, si bien algunas categorías psiquiátricas como los factores "psicóticos/del pensamiento" y "compulsivos" mostraban poca conexión con enfermedades físicas, otras estaban profundamente entrelazadas.
Específicamente, el estudio destaca que los trastornos de internalización, los problemas del neurodesarrollo y los factores relacionados con el consumo de sustancias comparten correlaciones genéticas sustanciales en todo el genoma con casi todos los sistemas de enfermedades físicas estudiados. Esto sugiere que la arquitectura genética de estas condiciones de salud mental no está aislada de las vías biológicas que impulsan las enfermedades físicas.
Repensar la clasificación médica
Para comprender mejor esta conexión, los investigadores crearon un factor de enfermedad física "transdiagnóstico" basado en 21 trastornos físicos diferentes. Identificaron 27 loci de riesgo genómico específicos vinculados a este factor, confirmando su validez mediante estudios de asociación de fenoma completo.
Este factor transdiagnóstico reforzó los hallazgos principales del estudio, mostrando vínculos genéticos consistentes con las mismas categorías psiquiátricas: trastornos de internalización, del neurodesarrollo y de consumo de sustancias. Estos resultados proporcionan una base genética sólida para las altas tasas de comorbilidad que a menudo se observan en la práctica clínica, donde los pacientes frecuentemente enfrentan desafíos tanto de salud mental como física.
Los autores sostienen que estos hallazgos señalan la necesidad de nuevos marcos de clasificación en la medicina. Al superar la dicotomía tradicional entre lo "orgánico y lo funcional", los médicos podrían comprender mejor las raíces biológicas de la salud del paciente, que a menudo involucra perfiles de enfermedad multisistémicos.