Los gases y la hinchazón abdominal suelen descartarse como simples molestias pasajeras, pero podrían ser señales de alerta de un sistema digestivo en problemas, según advierte el médico Alexandre Olmos.
En una nota de elmostrador.cl, el especialista advierte que estos síntomas suelen preceder a desequilibrios significativos en la microbiota intestinal. Señala que cuando las bacterias beneficiosas pierden terreno frente a las bacterias fermentadoras, el exceso de gases y el dolor abdominal son el reflejo de un cambio fisiológico más profundo.
Olmos afirmó que "los gases no son solo algo molesto o vergonzoso, es una señal fisiológica de que su sistema digestivo puede estar alterado". Asimismo, enfatizó que estos síntomas no deben normalizarse.
La presencia de malestar persistente, incluso tras consumir alimentos saludables como frutas, verduras o legumbres, podría apuntar a problemas subyacentes. Olmos identificó entre las posibles causas el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (SIBO), las intolerancias alimentarias o la inflamación intestinal crónica.
Estas afecciones pueden provocar fatiga, digestión lenta y una absorción deficiente de nutrientes, afectando finalmente el metabolismo diario. El médico sugiere que la epigenética puede ayudar a identificar desencadenantes alimentarios específicos mediante el diseño de dietas personalizadas.
La conexión intestino-cerebro
La Dra. Trisha Pasricha, experta en neurogastroenterología de la Universidad de Harvard, destaca que el sistema digestivo cumple funciones que van mucho más allá del procesamiento de los alimentos. En una intervención en el Mel Robbins Podcast, Pasricha describió el sistema nervioso entérico como una red masiva de millones de neuronas.
"El intestino es un cerebro. Tiene más células nerviosas que la médula espinal", afirmó Pasricha. Señaló que este sistema se comunica con el cerebro a través del nervio vago y desempeña un papel crucial en la inmunidad y la producción de neurotransmisores.
Los datos indican que aproximadamente el 40% de la población experimenta molestias intestinales que afectan su vida cotidiana. Para mitigar estos problemas, Pasricha recomienda aumentar la ingesta de fibra y mejorar la postura al ir al baño.
Ambos expertos instan a los pacientes a vigilar cualquier cambio en sus hábitos intestinales y a buscar asesoramiento médico profesional. Olmos advirtió que recurrir a la automedicación puede retrasar el diagnóstico de enfermedades complejas y complicar el tratamiento a largo plazo.