Una dieta rica en proteínas específicas presentes en los lácteos y el trigo podría ofrecer una defensa potente y económica contra el cólera. Un estudio publicado en la revista Cell Host and Microbe por investigadores de la Universidad de California, Riverside, reveló que estas proteínas inhiben significativamente la capacidad de la bacteria para establecerse en el tracto digestivo.
Los investigadores evaluaron diversos impactos dietéticos en ratones infectados. Mientras que las dietas altas en grasas mostraron poco efecto y las ricas en carbohidratos ofrecieron beneficios modestos, aquellas ricas en caseína —la principal proteína de la leche y el queso— y en gluten de trigo arrojaron resultados sorprendentes.
“No me sorprendió que la dieta pudiera afectar la salud de alguien infectado con la bacteria”, comentó Ansel Hsiao, profesor asociado de microbiología y patología vegetal de la UCR y autor principal del estudio. “Pero la magnitud del efecto sí me sorprendió. Observamos diferencias de hasta 100 veces en el nivel de colonización del cólera dependiendo únicamente de la dieta”.
Desarmando a la bacteria
El estudio sugiere que estas proteínas actúan desactivando el "sistema de secreción tipo 6" (T6SS) de la bacteria del cólera. Esta estructura, similar a una jeringa, permite al patógeno inyectar toxinas en otros microbios, ayudándole a dominar el entorno intestinal. Al interferir con este mecanismo, las proteínas impiden que la bacteria compita con éxito contra la flora intestinal beneficiosa.
El cólera sigue siendo un desafío importante de salud pública en regiones con acceso limitado a agua potable. Los protocolos médicos actuales priorizan la rehidratación, ya que los antibióticos pueden verse limitados por las toxinas persistentes que quedan en el cuerpo y el creciente riesgo de resistencia a los antimicrobianos.
“Las estrategias dietéticas no generarán resistencia a los antibióticos de la misma manera que lo haría un fármaco”, señaló Hsiao. “El gluten de trigo y la caseína son reconocidos como seguros, a diferencia de un microbio, desde un punto de vista regulatorio, por lo que esta es una forma más sencilla de proteger la salud pública”.
Aunque los hallazgos actuales se basan en modelos con ratones, el equipo de investigación es optimista en cuanto a que estas intervenciones dietéticas puedan trasladarse a la salud humana. Hsiao planea realizar estudios adicionales para determinar cómo interactúan estas proteínas con el microbioma humano y si podrían ofrecer protección contra otros patógenos infecciosos.