El estudio MOMENTUM ha demostrado que el 27% de los pacientes con hipertensión resistente presenta hipercortisolismo. Esta investigación, realizada en Estados Unidos, marca un cambio respecto a las creencias clínicas previas sobre las causas de la presión arterial alta. Los hallazgos sugieren que el exceso de cortisol es un factor subyacente mucho más común de lo que los médicos habían estimado históricamente.
Datos Clave del Estudio
La investigación evaluó a 1,086 participantes en 50 centros nacionales, incluyendo el sistema de salud Mount Sinai. Los sujetos sometidos a una prueba de supresión con dexametasona mostraron niveles de cortisol superiores a 1.8 ug/dL para ser clasificados. Este grupo representa una proporción significativa de los aproximadamente 10 millones de estadounidenses afectados por esta condición crónica.
Implicaciones para la Salud Cardiovascular
Los pacientes con hipertensión resistente enfrentan riesgos elevados de eventos cardiovasculares graves como infartos y falla cardíaca. El hipercortisolismo también se asocia con complicaciones metabólicas como diabetes, ganancia de peso y pérdida muscular. Identificar este desequilibrio hormonal podría explicar por qué varios tratamientos estándar no logran controlar la presión arterial en estos casos.
Otros factores de riesgo identificados incluyen la función renal reducida y la presencia de hiperaldosteronismo primario. Aproximadamente el 20% de los participantes presentaba este último trastorno, mientras que el 6% tenía ambas condiciones simultáneamente. Estos datos refuerzan la necesidad de un enfoque diagnóstico más amplio para los casos complejos de salud cardiovascular.
"El hecho de que un porcentaje tan alto, más del 25%, de pacientes con hipertensión resistente tenga niveles de cortisol elevados es muy diferente a lo que se enseña en la facultad de medicina," declaró Deepak L. Bhatt.
Próximos Pasos en la Investigación
Bhatt, quien es consultor de Corcept Therapeutics, enfatizó que los hallazgos deben impulsar una mayor detección de excedentes hormonales. El siguiente paso consiste en realizar ensayos aleatorizados para determinar si las terapias que reducen el impacto del cortisol son seguras. Los médicos podrían considerar solicitar pruebas de screening para pacientes que no responden a múltiples medicamentos antihipertensivos.
Este estudio representa el primero de su tipo y el más grande realizado en Estados Unidos para medir esta prevalencia específica. La financiación provino de Corcept Therapeutics Incorporated, lo que requiere atención a los conflictos de interés potenciales en la interpretación. La comunidad médica deberá evaluar estos resultados para actualizar los protocolos de tratamiento estándar en los próximos años.