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Salud

Estudio revela fallas de conectividad cerebral en covid persistente y síndrome de fatiga crónica

Investigadores australianos utilizaron resonancia magnética de 7 Tesla para observar cómo el cerebro maneja el agotamiento cognitivo en pacientes con covid persistente y síndrome de fatiga crónica (ME/CFS). Los hallazgos indican que, a diferencia de los sujetos sanos que refuerzan sus redes neuronales bajo estrés, los pacientes muestran una conectividad debilitada o desregulada entre áreas clave, lo que podría explicar la niebla mental.

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Brain Connectivity Deficits Found in Long COVID and ME/CFS Patients During Fatigue
Brain Connectivity Deficits Found in Long COVID and ME/CFS Patients During Fatigue
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Nuevas investigaciones publicadas en el Journal of Translational Medicine sugieren que el cerebro de los pacientes con covid persistente y síndrome de fatiga crónica (ME/CFS) presenta déficits de comunicación durante tareas mentalmente exigentes. Mientras que cerebros sanos aumentan la conectividad neural ante la fatiga, estos grupos clínicos mostraron señales interrumpidas entre regiones cerebrales fundamentales, según el equipo liderado por Maira Inderyas de la Universidad Griffith.

El estudio buscó marcadores biológicos objetivos para estas condiciones crónicas, que a menudo se manifiestan con agotamiento extremo y la dificultad cognitiva conocida como niebla mental. Los investigadores emplearon un escáner de resonancia magnética de 7 Tesla, significativamente más potente que los equipos hospitalarios estándar, para obtener imágenes detalladas de las estructuras cerebrales profundas y detectar cambios sutiles en el flujo sanguíneo.

Participaron cerca de ochenta sujetos, incluyendo treinta y dos con ME/CFS, diecinueve con covid persistente y un grupo de control de veintisiete voluntarios sanos. Todos realizaron la tarea Stroop, un desafío psicológico que exige control inhibitorio y concentración, en dos sesiones diseñadas para inducir fatiga cognitiva progresiva.

Los resultados mostraron que los participantes sanos respondieron al cansancio incrementando la conectividad funcional, fortaleciendo las uniones entre el cerebelo y regiones cerebrales profundas para mantener el rendimiento. Este patrón sugiere un reclutamiento activo de recursos cerebrales bajo presión, según el informe.

En contraste, los pacientes con covid persistente exhibieron una conectividad reducida entre el núcleo accumbens, clave en el sistema de recompensa, y el cerebelo, lo que podría correlacionarse con la apatía reportada. También se observó un aumento anómalo de la conexión entre el hipocampo y la corteza prefrontal, interpretado como un posible mecanismo compensatorio para eludir redes disfuncionales.

Los pacientes con ME/CFS presentaron patrones distintos, incluyendo mayor conectividad en el tronco encefálico, lo cual concuerda con las disfunciones del sistema nervioso autónomo frecuentemente asociadas a esta enfermedad. Además, en el grupo de ME/CFS, la duración de la dolencia se correlacionó con un debilitamiento de la comunicación entre el hipocampo y el cerebelo.

Estos hallazgos proporcionan una validación biológica a síntomas subjetivos como la dificultad para concentrarse, demostrando que el cerebro de los enfermos no logra formar las conexiones robustas que el cerebro sano establece ante el estrés mental. La incapacidad de adaptación dinámica parece ser el factor subyacente a la disfunción cognitiva observada.

Aunque el estudio es prometedor al utilizar tecnología avanzada para identificar anomalías no detectables previamente, los autores señalan que el tamaño relativamente pequeño de las muestras requiere replicación en cohortes más amplias. La investigación futura deberá enfocarse en si estos cambios de conectividad son causa o consecuencia de las enfermedades, y si pueden servir como base para nuevas herramientas diagnósticas.

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