Un ensayo clínico liderado por Mass General Brigham ha revelado hallazgos inesperados sobre la relación entre la vitamina D y el COVID-19. Los investigadores informaron el quince de marzo que las altas dosis no disminuyeron la gravedad de la infección, aunque sí mostraron una señal prometedora respecto al COVID prolongado. Este estudio representa uno de los ensayos más grandes y rigurosos realizados sobre el tema hasta la fecha.
Los resultados, publicados oficialmente en The Journal of Nutrition, indican que los participantes que tomaron suplementos de vitamina D3 tuvieron un 21% de probabilidad de reportar síntomas persistentes. Este porcentaje fue ligeramente inferior al 25% observado en el grupo que recibió un placebo durante el seguimiento de ocho semanas. La diferencia se consideró estadísticamente significativa de forma marginal según los análisis detallados.
El estudio conocido como Ensayo VIVID evaluó 1.747 adultos que habían dado positivo recientemente y 277 contactos domiciliarios adicionales en múltiples ubicaciones. Los sujetos recibieron 9.600 unidades internacionales de vitamina D3 durante dos días y luego 3.200 unidades diarias durante cuatro semanas consecutivas. El protocolo buscó determinar si la suplementación influía en los resultados clínicos inmediatos y a largo plazo de manera significativa.
La investigación se llevó a cabo en Estados Unidos y Mongolia entre finales de 2020 y abril de 2022 para capturar diferentes estadios de la pandemia. Los grupos se equilibraron mediante estratificación aleatoria para controlar factores como edad, índice de masa corporal y estado de vacunación previo. Además, se utilizaron pesos estadísticos para asegurar la comparabilidad entre los grupos de tratamiento en todas las fases.
No se observaron diferencias significativas entre los grupos en cuanto a hospitalizaciones, visitas a urgencias o mortalidad durante el periodo de estudio completo. Además, el suplemento no redujo la probabilidad de que los contactos domésticos se infectaran con el virus respiratorio en el hogar. Los datos de utilización de servicios de atención sanitaria permanecieron similares en ambas cohortes comparadas.
JoAnn Manson, autora principal del estudio, afirmó que existen resultados prometedores que merecen investigación adicional sobre el COVID prolongado según su equipo. Señaló que la suplementación con dosis altas no redujo la severidad de la infección aguda en esta cohorte específica de pacientes. Los autores esperan continuar explorando la relación entre la vitamina y las secuelas crónicas en futuras campañas.
Anteriormente, los estudios sobre el papel de la vitamina D en la inmunidad han producido resultados mixtos y contradictorios en la literatura médica. Este ensayo es uno de los más rigurosos y grandes realizados específicamente para clarificar estos beneficios potenciales en la población general. La comunidad médica continúa buscando intervenciones eficaces para mitigar el impacto de la pandemia global.
Los autores planean realizar investigaciones futuras en poblaciones más grandes para confirmar si la suplementación a largo plazo reduce riesgos específicos. El financiamiento provino de fundaciones anónimas y donaciones filantrópicas sin subvenciones específicas del sector público o privado. El trabajo se mantiene abierto a nuevas verificaciones por parte de pares científicos independientes para validar los hallazgos.