La Era
14 abr 2026 · Actualizado 06:06 p. m. UTC
Salud

El monitoreo a largo plazo de la apnea del sueño revela un vínculo con el envejecimiento vascular acelerado

Un estudio masivo realizado en varios países mediante sensores digitales domésticos ha descubierto que la gravedad de la apnea del sueño y los ronquidos están directamente relacionados con un aumento de la rigidez arterial.

Lucía Paredes

2 min de lectura

El monitoreo a largo plazo de la apnea del sueño revela un vínculo con el envejecimiento vascular acelerado
Link between sleep apnea and vascular aging

Un estudio a gran escala con casi 30,000 participantes en 20 países ha vinculado la gravedad de la apnea obstructiva del sueño (AOS) con un envejecimiento vascular acelerado, según una nueva investigación publicada en npj Digital Medicine.

Los investigadores utilizaron sensores colocados bajo el colchón y básculas inteligentes para realizar un seguimiento de los participantes durante un periodo de cuatro años. El estudio midió la velocidad de la onda de pulso (VOP), un indicador principal de la rigidez arterial y del riesgo cardiovascular.

Los datos mostraron que, a medida que aumenta la gravedad de la AOS, también lo hace la rigidez de las arterias. Esta relación siguió un patrón de dosis-respuesta, lo que significa que niveles más altos de interrupciones respiratorias relacionadas con la apnea se correlacionaron con una mayor VOP, independientemente de la edad, el sexo o el índice de masa corporal (IMC) de la persona.

La variabilidad y los ronquidos afectan la salud cardíaca

El estudio también destacó el peligro de los patrones de sueño inconsistentes. Los participantes con apnea del sueño leve pero con una alta variabilidad de una noche a otra mostraron niveles de rigidez arterial comparables a los de personas con AOS grave.

Más allá de las pausas respiratorias, los investigadores descubrieron que una alta carga de ronquidos predecía de forma independiente una mayor VOP en todas las categorías de gravedad de la apnea del sueño. Esto sugiere que los ronquidos por sí solos pueden ser un factor importante en el deterioro vascular.

A diferencia de estudios anteriores que se basaban en evaluaciones de una sola noche, esta investigación utilizó un monitoreo digital continuo durante varias noches en un entorno real. Los autores sugieren que estas evaluaciones domiciliarias a largo plazo podrían ofrecer un reflejo más preciso del riesgo cardiovascular.

Al utilizar herramientas digitales para cuantificar la AOS y los ronquidos nocturnos, los médicos podrían estar en mejores condiciones para diseñar planes de tratamiento personalizados para pacientes con riesgo de hipertensión y daño orgánico.

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