Los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) podrían obtener mejores resultados conductuales al realizar ejercicios que involucren tanto al cuerpo como a la mente de forma simultánea. Investigadores de diversas instituciones chinas, incluida la Universidad Normal de Pekín, descubrieron que un programa de 12 semanas de ejercicio cognitivo-motor integrado superó significativamente al entrenamiento aeróbico estándar en funciones ejecutivas clave.
El estudio, publicado en el World Journal of Pediatrics, realizó un seguimiento a 107 niños de entre 6 y 10 años. Los participantes fueron divididos en tres grupos: uno que realizó tareas cognitivo-motoras integradas, otro que siguió un régimen aeróbico estándar y un grupo de control. Cada grupo de entrenamiento se reunió para sesiones de 45 minutos, tres veces por semana.
Aunque ambos grupos de ejercicio mostraron una reducción en la falta de atención y la hiperactividad en comparación con el grupo de control, el programa integrado generó mayores beneficios cognitivos. Los niños del grupo integrado mostraron mejoras más sólidas en el control inhibitorio y en la memoria de trabajo inmediata, áreas que suelen representar un desafío para los estudiantes en el entorno escolar cotidiano.
Entrenar la mente a través del movimiento
El programa de ejercicio integrado fue más allá de las rutinas tradicionales de cinta de correr o bicicleta. Incorporó tareas complejas como señales de «alto y siga», comandos inversos y secuencias de movimiento de varios pasos. Estas actividades exigían que los participantes tomaran decisiones rápidas, cambiaran las reglas y mantuvieran la concentración mientras realizaban actividad física.
«Este formato de 'alta carga cognitiva' podría ayudar a explicar por qué el ejercicio cognitivo-motor integrado produjo beneficios adicionales más allá de la actividad aeróbica estándar», señalaron los investigadores. Al obligar al cerebro a gestionar el movimiento físico junto con reglas mentales, el entrenamiento activó directamente los sistemas responsables de la autorregulación.
El ejercicio aeróbico estándar, aunque eficaz para frenar el comportamiento impulsivo, carecía de las demandas cognitivas específicas necesarias para agudizar la memoria de trabajo. El estudio no reportó eventos adversos durante el ensayo, lo que sugiere que el enfoque de doble tarea es una opción segura y práctica para padres y educadores.
Estos hallazgos ofrecen una posible hoja de ruta para escuelas y clínicas que buscan intervenciones no farmacológicas. Dado que el programa fue bien recibido por los padres, los investigadores creen que podría servir como un complemento valioso a la medicación o como una estrategia independiente para las familias que desean evitar los efectos secundarios asociados con los tratamientos estándar para el TDAH.
Las investigaciones futuras se centrarán en determinar si estas mejoras cognitivas persisten a largo plazo y cómo estos patrones de ejercicio específicos influyen en los circuitos neuronales relacionados con la atención. Por ahora, el estudio ofrece una alternativa clara para el manejo del TDAH: priorizar el movimiento que obliga al cerebro a pensar mientras el cuerpo trabaja.