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Salud

Científicos vinculan el estrés infantil con problemas digestivos de por vida

La Universidad de Nueva York publicó hallazgos en Gastroenterology que vinculan el estrés temprano con trastornos digestivos crónicos. Los investigadores identificaron cambios en el sistema nervioso simpático que persisten años después. La investigación sugiere que el entorno infantil afecta la física, no solo la salud mental del individuo.

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NYU Study Links Childhood Stress to Lifelong Digestive Disorders
NYU Study Links Childhood Stress to Lifelong Digestive Disorders
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Un nuevo estudio de la Universidad de Nueva York publicado en Gastroenterology vincula el estrés temprano con trastornos digestivos crónicos. Los investigadores identificaron cambios en el sistema nervioso simpático y la conexión cerebro-intestino que persisten años después. La investigación sugiere que el entorno infantil afecta la física, no solo la salud mental del individuo.

Los hallazgos se basaron en modelos animales y dos grandes estudios con miles de niños. En ratones, el estrés materno simulado causó ansiedad y problemas de motilidad intestinal diferentes por sexo. Las hembras desarrollaron diarrea mientras los machos mostraron estreñimiento en la edad adulta.

Los mecanismos biológicos difieren según el síntoma, lo que indica tratamientos no únicos. La interrupción de las señales nerviosas simpáticas mejoró la motilidad pero no redujo el dolor abdominal. Las hormonas sexuales influyeron en el dolor sin afectar el movimiento intestinal, según el equipo.

Un análisis de más de 40,000 niños en Dinamarca mostró que madres con depresión no tratada aumentaban riesgos. Los niños de estos grupos tuvieron mayor incidencia de vómitos, cólicos y síndrome de intestino irritable. Esto refuerza la necesidad de atención médica para la salud mental materna durante el embarazo.

Un segundo estudio de los Institutos Nacionales de Salud en Estados Unidos confirmó estos datos. Casi 12,000 niños expuestos a negligencia o abuso presentaron más problemas gastrointestinales a los nueve años. A diferencia de los ratones, no hubo diferencias significativas entre sexos en los resultados humanos.

Kara Margolis, directora del Centro de Investigación sobre el Dolor de NYU, destacó la importancia de la historia clínica. Ella afirma que los médicos deben preguntar sobre la infancia al tratar problemas digestivos recurrentes. Esta información podría guiar terapias basadas en mecanismos específicos del sistema nervioso.

El descubrimiento abre puertas a medicamentos más precisos que no atraviesen la placenta. Actualmente, se buscan antidepresivos que minimicen el contacto fetal mientras tratan a la madre. El compromiso del equipo incluye desarrollar opciones seguras para el desarrollo infantil temprano.

Las implicaciones van más allá de la medicina clínica hacia políticas de salud pública y prenatal. La comprensión de estos vínculos podría reducir la carga económica de los trastornos funcionales gastrointestinales. Los científicos planean continuar investigando las vías moleculares involucradas en este proceso.

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