Un evento débil de La Niña durante 2025 desaceleró el incremento global del nivel del mar, registrando un aumento de apenas 0,03 pulgadas (0,08 cm), según informó la NASA. Esta cifra representa un valor significativamente menor en comparación con el aumento observado en 2024 y el promedio histórico registrado a largo plazo.
La causa principal de esta moderación temporal reside en las aguas más frías del Pacífico asociadas a La Niña. Estas condiciones oceánicas alteraron los patrones de precipitación, desviando lluvias hacia regiones continentales como la cuenca del Amazonas, lo que resultó en un almacenamiento temporal de agua en tierra.
La NASA enfatiza que, a pesar de este efecto de amortiguación a corto plazo, las tendencias subyacentes del nivel del mar no han cambiado. El calentamiento sostenido de los océanos y la continua fusión de las capas de hielo y glaciares siguen siendo los motores principales del aumento a largo plazo, impulsados por el cambio climático.
El monitoreo satelital continuo confirma esta pausa transitoria en la tasa de ascenso. Instrumentos clave como Sentinel-6 Michael Freilich y GRACE-FO están proporcionando datos esenciales para rastrear estas dinámicas oceánicas complejas. Se espera que la misión Sentinel-6B extienda estas observaciones hasta el año 2030.
Este patrón ilustra la interacción entre la variabilidad climática natural, como los ciclos El Niño-Oscilación del Sur, y las tendencias forzadas por el aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero. Los fenómenos naturales pueden introducir ruido estadístico anual, pero no revierten la trayectoria climática general.
Para los responsables de políticas costeras y la planificación de infraestructura, la conclusión es clara: la mitigación del cambio climático sigue siendo fundamental. Las fluctuaciones anuales no deben interpretarse como una reversión de los riesgos crecientes asociados al aumento del nivel del mar.
La comunidad científica continuará vigilando la evolución de La Niña y su posible transición hacia El Niño, lo cual podría revertir rápidamente el efecto de almacenamiento de agua terrestre observado en 2025.