La guerra en Irán ha dejado al descubierto la vulnerabilidad de los países que dependen de los combustibles fósiles procedentes de Oriente Medio, según Ramón Méndez.
Méndez, exsecretario de Energía de Uruguay y actual presidente de REN21, sostiene que, con la estrategia adecuada, es posible realizar un cambio drástico hacia las energías renovables.
El directivo sugiere que otras naciones podrían seguir el ejemplo de Uruguay para obtener resultados similares.
El modelo uruguayo
Actualmente, la nación sudamericana genera el 98% de su electricidad a partir de fuentes bajas en carbono.
Este logro sirve como modelo para los países que buscan mitigar los riesgos derivados de la inestabilidad geopolítica.
El conflicto en curso en Irán pone de relieve los riesgos intrínsecos de la dependencia de la industria mundial del petróleo y el gas.
En concreto, la guerra amenaza la estabilidad energética en regiones como el estrecho de Ormuz, un corredor crítico para el suministro mundial de combustibles.
Méndez argumenta que la transición hacia las renovables ofrece a las naciones una vía para eludir la volatilidad de los mercados energéticos de Oriente Medio.
Al adoptar tecnologías bajas en carbono, los países pueden construir redes energéticas más resilientes.
El giro hacia las energías renovables permite a los países reducir su exposición a las interrupciones del suministro provocadas por conflictos regionales.