Japón recuperó sedimento que contiene minerales de tierras raras desde una profundidad de 6.000 metros durante una misión de prueba, informaron fuentes gubernamentales el lunes. La operación, descrita como la primera del mundo en explotar recursos a tal profundidad, es un paso significativo para asegurar la economía y promover el desarrollo marítimo japonés. El objetivo primordial es reducir la dependencia de China, principal proveedor global de estos materiales.
El gobierno japonés indicó que los detalles de la muestra serán examinados para cuantificar la cantidad exacta de tierras raras presentes, según declaró el portavoz gubernamental Kei Sato. Sato calificó el resultado como un logro importante tanto para la seguridad económica como para el desarrollo marítimo integral de la nación.
La recolección se llevó a cabo mediante el buque de perforación científica de aguas profundas Chikyu, que zarpó el mes pasado hacia la remota isla de Minami Torishima, en el Pacífico. Se estima que las aguas circundantes a esta isla albergan una reserva considerable de minerales valiosos, incluyendo más de 16 millones de toneladas de tierras raras.
Esta iniciativa se produce en un contexto de creciente tensión geopolítica, dado que China ha ejercido presión sobre su vecino. Beijing ya bloqueó las exportaciones a Japón de artículos de doble uso con potencial militar, avivando la preocupación de que el suministro de tierras raras, incluidas en esa lista, pueda ser estrangulado.
Las tierras raras, diecisiete metales esenciales para la tecnología moderna, son fundamentales en la fabricación de vehículos eléctricos, turbinas eólicas y misiles. El área cercana a Minami Torishima contendría, según reportes del diario Nikkei, reservas estimadas en 730 años de disprosio y 780 años de itrio, ambos cruciales para imanes de alto rendimiento y láseres.
Analistas señalan que la capacidad de Japón para extraer estos recursos de manera sostenida aseguraría una cadena de suministro doméstica para industrias clave. Takahiro Kamisuna, investigador del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), comentó a AFP que esto proporcionaría un activo estratégico para reducir significativamente la dependencia de la cadena de suministro china.
China ejerce actualmente un dominio sustancial en el mercado, controlando casi dos tercios de la minería global y el 92% del procesamiento refinado, de acuerdo con datos de la Agencia Internacional de Energía. Históricamente, Beijing ha utilizado esta posición de fuerza como palanca geopolítica en disputas comerciales internacionales.