El gobierno de Colombia ha autorizado la eutanasia de 80 hipopótamos con el fin de frenar la expansión de esta especie invasora en la cuenca del río Magdalena, según informan CNN en Español y Reddit.
La ministra de Ambiente, Irene Vélez, anunció la decisión durante una rueda de prensa este lunes, señalando que la medida es necesaria para proteger especies autóctonas como los manatíes y las tortugas de río.
“Sin esa acción es imposible controlar la población y, como ya hemos visto, las estimaciones indican que para el año 2030 tendríamos al menos 500 hipopótamos afectando nuestros ecosistemas y nuestras especies nativas, como el manatí y la tortuga de río. Es por responsabilidad con nuestro ecosistema que debemos tomar estas medidas”, afirmó Vélez.
Estos hipopótamos son descendientes de cuatro ejemplares —un macho y tres hembras— introducidos ilegalmente en Colombia en 1981 por el narcotraficante Pablo Escobar. Los animales formaban parte de un zoológico privado en la Hacienda Nápoles, ubicada cerca de Puerto Triunfo, en el departamento de Antioquia.
Impacto ecológico y fracaso en la reubicación
Tras la muerte de Escobar en 1993, los animales quedaron en las lagunas de la hacienda. Inicialmente, las autoridades creían que la población se mantendría bajo control o perecería; sin embargo, desde entonces la especie se ha extendido a los departamentos de Santander y Bolívar.
Actualmente hay alrededor de 160 hipopótamos en la región. El Ministerio de Ambiente señaló que ningún otro país ha aceptado recibir a esta especie invasora.
“El silencio administrativo nos indica que no hay interés en recibirlos”, reconoció Vélez.
Los grandes hipopótamos, que pueden pesar hasta tres toneladas y consumir 70 kilogramos de alimento al día, alteran significativamente su entorno. Sus desechos producen bacterias que liberan dióxido de carbono en ríos y estanques, mientras que su movimiento desplaza el suelo, los minerales y a los pequeños organismos.
Aunque diversos grupos científicos han debatido alternativas como la esterilización quirúrgica y el confinamiento, estos métodos suelen considerarse demasiado costosos o inviables para una población de este tamaño. Las proyecciones sugieren que, de no tomarse medidas, la población podría alcanzar los 1.000 ejemplares para el año 2035.