Colombia ha aprobado un plan para reducir la población de decenas de hipopótamos que deambulan por la región central del país, según anunció este lunes la ministra de Ambiente, Irene Vélez.
El gobierno tiene la intención de sacrificar hasta 80 de estos mamíferos invasores. Vélez señaló que la decisión es consecuencia de intentos previos de controlar la población que resultaron demasiado costosos o ineficaces.
“Tenemos que tomar esta medida para preservar nuestros ecosistemas”, afirmó la ministra, aunque no especificó una fecha de inicio para la operación.
Un legado del narcotráfico
Colombia es la única nación fuera de África que alberga a estos mamíferos semiaquáticos. La población se originó en la década de 1980, cuando el narcotraficante Pablo Escobar trajo cuatro hipopótamos a su zoológico privado en la Hacienda Nápoles.
Tras la muerte de Escobar, la población se expandió rápidamente. Un estudio de 2022 estimó que actualmente unos 170 hipopótamos deambulan libremente, con avistamientos que se extienden hasta a unos 100 kilómetros de la antigua finca del capo.
Los investigadores sugieren que la especie se reproduce con rapidez gracias al exuberante entorno colombiano. Las autoridades intentaron previamente la esterilización y la reubicación en zoológicos, pero ninguna de las estrategias logró frenar el crecimiento.
Los ejemplares de gran tamaño, que pueden pesar más de cuatro toneladas, representan una amenaza física para los habitantes de las zonas cercanas. Además, compiten por el alimento con especies endémicas, como los manatíes.
A pesar de los riesgos, los animales se han convertido en un gran atractivo turístico para la región. Los comerciantes de la antigua Hacienda Nápoles ahora venden artículos de recuerdo temáticos y organizan recorridos de avistamiento.
Los activistas por el bienestar animal se oponen al sacrificio. Argumentan que la muerte de estos animales sienta un mal precedente para un país que ha padecido décadas de conflicto interno.
Los intentos previos de gestión enfrentaron una fuerte reacción social. En 2009, la muerte de un macho agresivo a manos de militares provocó la indignación pública tras la difusión de fotografías del incidente.
Las autoridades no pueden trasladar a los animales a África. La limitada diversidad genética, derivada de los cuatro ejemplares originales, hace que la población sea vulnerable a la propagación de enfermedades que podrían amenazar otros hábitats.