Informes científicos publicados por las revistas Nature Sustainability y The Lancet Countdown Latinoamérica confirman que la emergencia climática ha escalado a una crisis sanitaria y económica global inminente. La investigación proyecta que, bajo un escenario de calentamiento de 2.0 °C, la población mundial expuesta a condiciones de calor extremo se duplicará para el año 2050, pasando de 1.540 millones en 2010 a casi 3.800 millones.
El estudio de Nature Sustainability, liderado por Lizana et al., identifica puntos críticos de riesgo en países como India, Nigeria, Indonesia, Pakistán y Bangladesh. Estos países en desarrollo enfrentan los mayores aumentos en la demanda de refrigeración, poniendo a prueba infraestructuras eléctricas ya vulnerables. Expertos señalan que estas naciones están menos preparadas para gestionar los impactos del aumento térmico, lo que intensificará la tensión socioeconómica.
The Lancet Countdown Latinoamérica complementa esta visión con datos regionales, reportando un aumento del 103% en la mortalidad relacionada con el calor entre 1990 y 2021 en la región. Además, las pérdidas laborales asociadas al calor alcanzaron los 52.000 millones de dólares solo en 2024, impactando sectores clave como la agricultura y la construcción.
El informe global de The Lancet Countdown 2025 detalla que los impactos ya son letales, con muertes relacionadas con el calor incrementándose un 63% respecto al promedio de la década de 1990. Este informe también destacó que el humo de incendios forestales, exacerbados por la sequía, resultó en 154.000 muertes solo en 2024, y la inseguridad alimentaria afectó a 123.7 millones de personas adicionales.
El fenómeno del calor extremo no se limita a las zonas cálidas; países con climas tradicionalmente fríos, como Canadá y el Reino Unido, verán un aumento relativo significativo de días incómodamente calurosos. El Dr. Jesus Lizana enfatiza que la adaptación es urgente, pero la Dra. Radhika Khosla advierte que superar el límite de 1.5 °C tendrá un impacto sin precedentes en salud, educación y migración.
Los analistas convergen en que la adaptación tiene límites físicos y económicos, y la inacción política está costando vidas y productividad. Se estima que las pérdidas potenciales por caída de productividad laboral debido al estrés térmico ascendieron a 1.09 billones de dólares el último año, afectando desproporcionadamente a economías de ingresos bajos y medios.
La solución fundamental, según los autores, reside en recuperar la iniciativa hacia la descarbonización neta cero, viendo las políticas ambientales como inversiones vitales. La ONU sugiere que la adopción de refrigeración sostenible podría ahorrar hasta 17 billones de dólares entre 2025 y 2050, ofreciendo una vía de mitigación y protección a los más vulnerables.