El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) activó la vigilancia sanitaria en el Santuario de la Naturaleza del Río Cruces tras detectar la presencia del virus H5N1 en un cisne de cuello negro. La medida busca contener la propagación de la enfermedad en la zona.
La Corporación Nacional Forestal (Conaf) implementó protocolos preventivos para mitigar posibles nuevos casos en el ecosistema. Las autoridades instaron a la población a evitar cualquier contacto con las aves silvestres para reducir el riesgo de contagio.
Incertidumbre climática por fenómeno El Niño
En paralelo a la alerta sanitaria, meteorólogos locales advierten sobre un posible evento de El Niño con características extremas para el invierno de 2026. El meteorólogo Jaime Leyton señaló que el calentamiento del Pacífico podría superar el umbral de un grado de anomalía térmica, lo que históricamente incrementa las lluvias en la zona central de Chile.
Bajo esta proyección, Santiago podría registrar hasta un 60% más de precipitaciones durante el trimestre de junio a agosto. No obstante, esta cifra se basa en analogías con eventos previos y no constituye un pronóstico oficial cerrado.
Organismos internacionales mantienen una postura más cautelosa respecto a la intensidad del fenómeno. La NOAA/CPC informó que las condiciones actuales se mantienen en un estado neutral de ENSO, aunque proyecta que El Niño podría emerger entre mayo y julio con una probabilidad del 62%.
Por su parte, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) reconoció una señal consistente de calentamiento y modelos que sugieren un fenómeno fuerte desde junio. Sin embargo, la OMM advirtió sobre la incertidumbre propia de la actual barrera de predictibilidad climática.
Investigaciones recientes indican que la relación entre El Niño y las lluvias en Chile central ha perdido linealidad. Factores como la megasequía y el cambio climático modifican el comportamiento de las precipitaciones, por lo que un fenómeno térmicamente fuerte no garantiza automáticamente un invierno extraordinario.