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Internacional

Visitas de líderes occidentales a China exponen límites del equilibrio geopolítico

Las recientes giras de figuras como Keir Starmer a Beijing, si bien generan acuerdos comerciales puntuales, revelan la dificultad de las potencias medias para sustituir la dependencia de Estados Unidos. Analistas señalan que estos gestos benefician la narrativa china de ser un socio global fiable frente a la volatilidad de Washington.

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UK's Starmer China Visit Highlights Limits of Middle Power Hedging Strategy
UK's Starmer China Visit Highlights Limits of Middle Power Hedging Strategy

La reciente visita del primer ministro británico, Keir Starmer, a China se suma a una serie de acercamientos de líderes occidentales a Beijing, un desarrollo que Beijing capitaliza en su rivalidad estratégica con Washington. Estos viajes, que buscan asegurar acuerdos comerciales, también subrayan las limitaciones del acto de equilibrio que intentan ejecutar las potencias intermedias, según reportes de Reuters.

El contexto de estas visitas incluye el escepticismo generado por la política exterior estadounidense bajo Donald Trump, quien ha tensado lazos con aliados tradicionales. Expertos indican que naciones como el Reino Unido y Canadá buscan demostrar a Washington la existencia de alternativas económicas si la presión comercial o geopolítica se intensifica.

No obstante, economistas advierten que estos acercamientos representan gestos superficiales en un entorno de crecimiento global estancado. Alicia Garcia-Herrero, economista jefe para Asia-Pacífico en Natixis, señaló que exponen la vulnerabilidad de estas naciones al perseguir beneficios menores mientras la sobreproducción exportadora china impacta sus industrias domésticas.

Durante su viaje, Starmer consiguió acceso sin visado por 30 días y aranceles reducidos para el whisky, además de una inversión de 15.000 millones de dólares de AstraZeneca. Sin embargo, no hubo avances tangibles en temas sensibles como la postura de China sobre Taiwán o la represión en Hong Kong, según se informó.

El superávit comercial de China alcanzó un récord de 1,2 billones de dólares el año pasado, impulsado por el desvío de exportaciones a mercados fuera de EE. UU. debido a las tarifas impuestas por Trump. Este ritmo proyecta que el excedente chino podría acercarse al tamaño de la economía alemana para 2033, lo que representa un riesgo para los productores occidentales.

Eswar Prasad, exdirector de China en el FMI, indicó que aumentar la integración comercial con China es una propuesta arriesgada para países que buscan proteger su manufactura. La contrapartida de estos acercamientos, según analistas, es que las represalias comerciales chinas han tendido a ensanchar los desequilibrios comerciales bilaterales en lugar de reducirlos.

Noah Barkin, experto en China del German Marshall Fund, calificó estas visitas como un "golpe de propaganda para Beijing", aunque matizó que no representan un pivote estratégico total, sino una gestión activa para evitar un conflicto abierto simultáneo con ambas superpotencias, Estados Unidos y China.

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