La Unión Europea designó formalmente al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán como organización terrorista, una medida adoptada por los ministros de Exteriores del bloque debido a la violenta represión de las protestas antigubernamentales en el país. La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, calificó la acción como un paso decisivo, afirmando que la represión no puede quedar sin respuesta.
El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní emitió una fuerte condena, calificando la decisión de ilegal, política y contraria al derecho internacional, además de una violación de los asuntos internos de la nación. Teherán se reservó el derecho de tomar medidas apropiadas bajo el marco legal internacional para defender su soberanía y seguridad nacional, responsabilizando a la UE por las repercusiones.
Paralelamente a la designación del CGRI, el Consejo Europeo impuso nuevas sanciones a 15 individuos y seis entidades señalados por graves violaciones de derechos humanos tras la represión de las manifestaciones. Entre los sancionados se encuentran el ministro del Interior iraní, Eskandar Momeni, y el fiscal general Mohammad Movahedi-Azad, según un comunicado oficial.
El CGRI, establecido tras la Revolución Islámica de mil novecientos setenta y nueve, es una rama de élite del ejército iraní que responde directamente al Líder Supremo y supervisa los programas de misiles y nucleares del país. Analistas consideran que la decisión de la UE busca enviar un mensaje político contundente a Teherán, a pesar de las reservas iniciales de algunos miembros.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, acusó a la UE de hipocresía selectiva, señalando la falta de acción del bloque respecto a Gaza mientras actuaba contra Irán. Araghchi argumentó que esta postura daña los intereses de la propia Europa, especialmente ante el riesgo de un conflicto regional que afectaría los precios de la energía.
La escalada se produce en un contexto geopolítico sensible, marcado por el refuerzo militar de Estados Unidos en Oriente Medio y las reiteradas amenazas del presidente estadounidense Donald Trump a Irán. Trump había advertido sobre el despliegue de una armada masiva, condicionando negociaciones nucleares a que Teherán cese las hostilidades.
Las fuerzas armadas iraníes rechazaron la inclusión del CGRI en la lista negra como una señal clara de hostilidad hacia la nación y su independencia. Altos funcionarios iraníes han declarado que no negociarán bajo amenaza y que las fuerzas armadas están preparadas para responder de manera inmediata y contundente a cualquier ataque estadounidense.