Durante la reciente festividad de la Pascua judía, colonos israelíes intentaron introducir animales para sacrificios rituales en el recinto de la Mezquita de Al-Aqsa en siete ocasiones. La Gobernación de Jerusalén, dependiente de la Autoridad Palestina, informó que estos incidentes representan el número más alto de intentos documentados desde el inicio de la ocupación en 1967.
Estas provocaciones tuvieron lugar mientras las autoridades israelíes mantenían cerrado el complejo de 14 hectáreas, así como la Iglesia del Santo Sepulcro, durante 40 días consecutivos. Las fuerzas israelíes justificaron este cierre prolongado alegando preocupaciones de seguridad vinculadas al conflicto entre Israel e Irán.
Aprovechando los patios vacíos, grupos extremistas del llamado «Monte del Templo» intentaron llevar a cabo estos rituales bíblicos. En al menos dos ocasiones, los colonos lograron llegar a los límites de la Ciudad Vieja con cabras u ovejas antes de ser interceptados por las autoridades. Solo el 1 de abril, la policía israelí detuvo a al menos 14 personas por intentos similares.
Una estrategia de invasión gradual
Suhail Khalilieh, analista político especializado en asuntos de Jerusalén, calificó las detenciones policiales como una «representación teatral». Según argumentó, estos arrestos buscan mitigar las críticas locales e internacionales mientras se permiten cambios graduales en el statu quo.
«La negativa del Estado a poner fin de forma permanente a estos fenómenos es, en sí misma, una imposición de cambios graduales sobre el terreno que, a la larga, conducirán a una nueva realidad», afirmó Khalilieh. El analista describió la presión por realizar sacrificios como una herramienta política destinada a reafirmar la soberanía israelí sobre el lugar sagrado.
El statu quo histórico permite que los no musulmanes visiten el complejo en horarios específicos, pero prohíbe estrictamente la oración o cualquier ritual religioso. Bajo el marco legal vigente, el Waqf (la Fundación Islámica de Jerusalén) posee la jurisdicción exclusiva sobre el sitio. Asimismo, la enseñanza judía ortodoxa tradicional prohíbe el acceso al recinto.
Grupos que abogan por la destrucción de la mezquita para construir un templo judío han recurrido cada vez más a la inteligencia artificial para normalizar su agenda. Recientemente, el activista Arnon Segal compartió imágenes generadas por IA que mostraban a familias judías introduciendo ovejas en el complejo.
Khalilieh advirtió que este tipo de imágenes constituye una amenaza estratégica, ya que transforma conceptos marginales en demandas populares. Señaló que el uso de la IA crea una falsa sensación de consenso, lo que aumenta la presión sobre los responsables políticos israelíes para que adopten estos actos como política de Estado.
La Autoridad Palestina condenó estos intentos como una instrumentalización de los rituales religiosos con el objetivo de judaizar la mezquita. Aunque los ministros de Asuntos Exteriores de varias naciones árabes e islámicas han protestado por el cierre del lugar, los analistas exigen una presión diplomática más contundente para evitar nuevos cambios unilaterales.