El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció amenazas de imponer aranceles del 50% a aeronaves fabricadas en Canadá, citando la negativa de Ottawa a certificar aviones de la empresa estadounidense Gulfstream. Trump declaró en redes sociales que estaba "descertificando... toda aeronave fabricada en Canadá", aunque fuentes de la Casa Blanca posteriormente matizaron el alcance de esta declaración, según reportó la BBC.
Adicionalmente, el mandatario prometió imponer nuevos aranceles a los países que vendan petróleo a Cuba, como parte de una escalada en las medidas coercitivas contra el liderazgo comunista caribeño. Estas posibles gravámenes se delinearon en una orden ejecutiva, aunque el texto no especificó las tasas exactas ni las naciones objetivo de estas nuevas sanciones.
Bombardier, el mayor fabricante de aviones de Canadá, confirmó haber tomado nota de las declaraciones presidenciales y se encontraba en contacto con el gobierno canadiense. No obstante, un funcionario de la Casa Blanca aclaró a Reuters que la intención no era descertificar las aeronaves de fabricación canadiense que ya están operando en Estados Unidos.
Las tensiones comerciales entre Washington y Ottawa se encuentran en un punto álgido, exacerbadas por recientes movimientos diplomáticos canadienses. El gobernador del Banco de Canadá, Mark Carney, había criticado indirectamente la ruptura del orden mundial de posguerra en Davos, y posteriormente selló una asociación estratégica con Pekín.
Esta alianza con China, que incluyó la reducción de algunas tarifas canadienses, provocó una amenaza previa de Trump de imponer un arancel del 100% a bienes canadienses si se concretaba un acuerdo comercial con Pekín. Las disputas aéreas y comerciales reflejan un patrón de confrontación en la relación bilateral.
Respecto a Cuba, Trump justificó las nuevas medidas alegando que las políticas del Gobierno cubano constituyen una amenaza inusual y extraordinaria, acusando además a La Habana de albergar adversarios peligrosos de Estados Unidos. El mandatario busca cortar el suministro energético a la isla, especialmente tras la disminución del apoyo petrolero de Venezuela.
La presión estadounidense ya está impactando la economía cubana, exacerbando una crisis de combustible y cortes de electricidad, según reportes locales. El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, defendió el derecho absoluto de la nación caribeña a importar combustible sin interferencia de las medidas unilaterales de Estados Unidos.