El presidente Donald Trump anunció a última hora del martes que Estados Unidos e Irán han iniciado un alto el fuego de dos semanas, evitando así un ataque militar que amenazaba con destruir centrales eléctricas, puentes e infraestructura energética iraní. El acuerdo, confirmado por Trump a través de redes sociales a las 18:32 hora de Washington, se produce tras una petición de última hora del primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif.
Trump había fijado previamente como plazo las 00:00 GMT del miércoles para que Irán abriera el estrecho de Ormuz. Había amenazado con que, de no cumplirse, resultaría en la destrucción de "toda una civilización", añadiendo en una publicación en Truth Social: "Toda una civilización morirá esta noche, para no volver a ser recuperada jamás".
Según Al Jazeera, está previsto que las negociaciones entre ambas partes comiencen el viernes en Islamabad. Irán ha aceptado coordinar el paso seguro a través del estrecho de Ormuz con sus fuerzas armadas como parte de este esfuerzo de desescalada.
Aunque la pausa en las hostilidades provocó una caída del precio del petróleo por debajo de los 100 dólares el barril y un repunte en los futuros de la bolsa estadounidense, el camino diplomático sigue siendo volátil. France24 informó que los funcionarios estadounidenses estaban al tanto de la propuesta de Pakistán para una prórroga de dos semanas, y un alto funcionario iraní confirmó que Teherán estaba evaluando la solicitud de manera positiva antes de que se cerrara el acuerdo.
Retórica y consecuencias internacionales
El periodo previo al alto el fuego estuvo marcado por una retórica extrema. Trump declaró a los periodistas en la Casa Blanca que no le preocupaban las acusaciones de que sus amenazas contra la infraestructura civil constituyeran crímenes de guerra. "Lo que es un crimen de guerra es permitir que un país enfermo, con líderes dementes, posea un arma nuclear", afirmó.
Observadores internacionales y críticos internos expresaron su alarma ante el tono de la administración. Negah Angha, investigadora del King’s College de Londres, advirtió a través de France24 que esta retórica "podría sentar un precedente para que otros países lo sigan en el futuro, provocando una crisis emocional en la población".
Las reacciones internas estuvieron divididas. Si bien muchos republicanos mantuvieron su apoyo, miembros destacados del partido expresaron su disconformidad. El congresista por Georgia, Austin Scott, criticó los comentarios del presidente calificándolos de "contraproducentes". Por su parte, el líder de la mayoría en el Senado, Chuck Schumer, sugirió que cualquier republicano que no apoyara poner fin a la guerra "será responsable de todas las consecuencias de lo que sea que esté pasando aquí".
France24 también señaló que, durante una reciente conferencia de prensa, Trump repitió afirmaciones desmentidas sobre su política exterior pasada y un libro que escribió en el año 2000. Además, aseguró que los únicos aviones estadounidenses perdidos durante la guerra se debieron a "fuego amigo", a pesar de que la sesión informativa se centraba en el rescate de dos miembros de la tripulación aérea derribados por fuerzas iraníes.
Ahora que el alto el fuego ha entrado en vigor, los habitantes de Teherán, que habían estado almacenando agua y suministros ante la perspectiva de apagones totales, disfrutan de un respiro temporal. Sin embargo, como informó la BBC, el conflicto ha alterado fundamentalmente la percepción global sobre Estados Unidos, planteando interrogantes sobre la estabilidad del orden internacional bajo el enfoque diplomático de la actual administración.