El Senado francés ha dado luz verde a un proyecto de ley fundamental destinado a facilitar la restitución de artefactos y obras de arte sustraídos durante el periodo colonial. La aprobación unánime en la Cámara Alta marca un paso significativo en la política cultural de Francia, que históricamente ha estado obstaculizada por una legislación que exige votaciones individuales para cada pieza.
La legislación, que ahora pasará a la Asamblea Nacional para su ratificación final, se enfoca específicamente en la propiedad adquirida entre 1815 y 1972. Este marco busca agilizar la respuesta a las crecientes demandas de repatriación presentadas por naciones africanas, incluyendo a Argelia, Malí y Benín, en el contexto de una revisión histórica de las relaciones franco-africanas.
El presidente Emmanuel Macron ha impulsado esta agenda, prometiendo en 2017 facilitar la devolución del patrimonio cultural africano en un plazo de cinco años. Aunque potencias europeas han iniciado procesos de restitución, Francia se encontraba limitada por su marco legal actual, necesitando legislar para cada objeto de manera separada, como ocurrió con el "tambor parlante" devuelto a Costa de Marfil en 2025.
La senadora centrista Catherine Morin-Desailly enfatizó que el objetivo no es "vaciar los museos franceses", sino lograr una respuesta auténtica que reconozca la historia sin caer en la negación o el arrepentimiento. Esta iniciativa forma parte de los esfuerzos de París por construir una "nueva relación" con el continente africano.
Anteriormente, Francia ya había adoptado leyes marco para la restitución de bienes robados a familias judías durante la Segunda Guerra Mundial y para la repatriación de restos humanos. La ley actual institucionaliza un camino más claro para el patrimonio colonial, un área sensible en las dinámicas geopolíticas actuales.
La potencial aprobación de esta ley podría tener implicaciones económicas y culturales a largo plazo, ya que la posesión de estos bienes es vista por muchos estados postcoloniales como un requisito para la soberanía cultural plena. La implementación efectiva del nuevo mecanismo será clave para medir el compromiso de Francia con sus antiguos territorios.
La medida se produce en un momento de intensificación del debate global sobre la ética de la colección de museos occidentales, con implicaciones que trascienden a Francia y fuerzan a otras instituciones europeas a reconsiderar sus propias políticas de patrimonio.
*Fuente: Basado en reportes de prensa, incluyendo datos de France 24.*