La Era
Internacional

Retirada de Líder Supremo Iraní y Escalada de Tensión Química

Fuentes indican que el Ayatolá Jamenei se refugió en un búnker subterráneo. Reportes de uso de agentes químicos no convencionales intensifican el escrutinio internacional.

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Iran's Leadership Retreats Amid Unrest; Chemical Agent Use Alleged
Iran's Leadership Retreats Amid Unrest; Chemical Agent Use Alleged

p { text-align: justify; }TEHERÁN/LONDRES – La cúpula de seguridad iraní ha tomado medidas extremas ante una supuesta escalada del riesgo de ataque, llevando al Líder Supremo, Ali Jamenei, a trasladarse a un complejo subterráneo fortificado en Teherán. Fuentes cercanas al gobierno confirmaron a *Iran International* que esta reubicación se produce tras una evaluación que sugiere un peligro elevado de acción militar externa, señalando una posible inestabilidad interna que se traduce en movimientos de alto nivel dentro de la estructura de poder.

Paralelamente a este movimiento estratégico, el control operativo del despacho del Líder Supremo ha sido delegado a su tercer hijo, Masoud Jamenei, quien ahora funge como enlace principal con las ramas ejecutivas del gobierno. Este cambio en la cadena de mando subraya una potencial reorganización interna en respuesta a la creciente presión.

La situación se complica por los informes persistentes sobre la brutal represión de las recientes protestas a nivel nacional. Testigos en múltiples ciudades, incluyendo Teherán, Isfahán y Sabzevar, reportaron el uso de agentes químicos que inducían síntomas severos, mucho más allá de los efectos del gas lacrimógeno convencional. Los relatos describen dificultades respiratorias agudas, debilidad repentina y colapso, con algunos testigos afirmando que el uso de estos agentes fue coordinado con disparos dirigidos a manifestantes inmovilizados.

Reportes desde Sabzevar mostraron personal de seguridad equipado con vestimenta protectora para materiales peligrosos en vehículos de estilo militar, con señales de advertencia de sustancias peligrosas visibles. Las descripciones olfativas de los gases—mezclas que recuerdan a cloro, vinagre y amoníaco—y la aparición de humo en colores inusuales (rojo, amarillo, blanco) sugieren la posible utilización de compuestos químicos prohibidos bajo la Convención sobre Armas Químicas, de la cual Irán es signatario.

Médicos consultados han señalado que el patrón de síntomas no se corresponde con el gas lacrimógeno estándar, lo que añade una capa de preocupación sobre el uso de fuerza letal o agentes no convencionales contra la población civil. Además, el temor a represalias ha llevado a muchos heridos a evitar hospitales, recurriendo a atención médica clandestina.

En el frente diplomático, se ha reportado una significativa reducción de operaciones en el consulado iraní en Londres, con la evacuación y cierre del primer piso, tras las manifestaciones ocurridas en las cercanías. Este ajuste consular podría reflejar una gestión de riesgos diplomáticos en medio de la agitación interna.

Internamente, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional ha impuesto un estricto control sobre la narrativa mediática, prohibiendo a los medios locales publicar cifras independientes sobre las bajas y restringiendo severamente las entrevistas con las familias de los fallecidos, buscando contener la información sobre la verdadera magnitud de la represión. Este control informativo es un intento claro de gestionar la percepción pública y mitigar la crisis de legitimidad interna.

La combinación de la reubicación de la máxima autoridad, la escalada en el uso de agentes químicos y el endurecimiento del control mediático sugiere un momento de alta tensión geopolítica y fragilidad interna para la República Islámica.

Fuente: Basado en reportes de Iran International.

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