El Reino Unido y China señalaron el jueves un reinicio en sus relaciones bilaterales tras el encuentro entre el primer ministro británico, Keir Starmer, y el presidente chino, Xi Jinping, quienes se comprometieron a intensificar la cooperación en comercio, inversión y tecnología.
Starmer, cuyo gobierno laborista busca impulsar el crecimiento económico, priorizó el acercamiento a la segunda economía mundial. Durante su visita, la primera de un líder británico en ocho años, se acordaron medidas concretas como la exención de visado de 30 días para ciudadanos británicos y la reducción a la mitad de los aranceles chinos sobre el whisky. Además, la farmacéutica AstraZeneca anunció una inversión de 15.000 millones de dólares en China.
El líder británico defendió la necesidad de construir una "relación más sofisticada" que permita la colaboración, pero también un "diálogo significativo" en áreas de desacuerdo, citando la inversión empresarial como prueba de los beneficios mutuos. Xi Jinping, por su parte, expresó la disposición de Pekín a forjar una asociación a largo plazo tras "giros y vueltas" que no beneficiaron a ninguna de las partes.
Esta iniciativa se produce mientras los líderes occidentales lidian con la imprevisibilidad de la política comercial y exterior de Estados Unidos, lo que impulsa a otras potencias a buscar mayor estabilidad en sus vínculos con Pekín. A pesar de las críticas internas en el Reino Unido sobre los riesgos de seguridad y los derechos humanos en China, Starmer mantuvo un tono constructivo, aunque mencionó discusiones "respetuosas" sobre el caso del magnate Jimmy Lai en Hong Kong.
En el frente de seguridad, ambos países acordaron colaborar en la lucha contra las redes de tráfico de migrantes ilegales, específicamente abordando el uso de motores de fabricación china en las pequeñas embarcaciones utilizadas para cruzar el Canal de la Mancha. Este acuerdo subraya un área pragmática de cooperación más allá de las tensiones comerciales y geopolíticas.
La delegación británica, que incluía a más de 50 líderes empresariales, busca asegurar acceso mejorado al mercado y acuerdos de inversión. El ministro de Comercio chino, Wang Wentao, reiteró el interés de Pekín en profundizar el comercio de servicios y la importación de productos británicos de alta calidad, a cambio de un entorno de inversión predecible en suelo británico.
La visita de Starmer contrasta con las preocupaciones expresadas por la oposición conservadora sobre la seguridad nacional y el espionaje atribuido a China. No obstante, el acercamiento busca estabilizar la relación que se había deteriorado bajo administraciones previas, marcadas por restricciones a la inversión china y preocupaciones sobre Hong Kong. (Fuente: Adaptado de reportes internacionales)