Pekín, China – El Reino Unido y China anunciaron un significativo realineamiento en sus lazos diplomáticos y comerciales tras una cumbre entre el primer ministro Keir Starmer y el presidente Xi Jinping. Ambos líderes se comprometieron a fomentar una mayor colaboración en áreas clave como el comercio, la inversión y la tecnología, buscando un entendimiento mutuo tras un periodo de tensión diplomática.
Starmer, cuyo gobierno laborista prioriza la reactivación económica, ha enfatizado la necesidad de una "relación más sofisticada" con la segunda economía mundial. Durante su encuentro, se acordaron concesiones notables, incluyendo 30 días de acceso sin visado para ciudadanos británicos y una reducción a la mitad de los aranceles chinos sobre el whisky. Paralelamente, la farmacéutica británica AstraZeneca anunció una inversión de 15.000 millones de dólares en sus operaciones chinas, presentada por Starmer como prueba del beneficio recíproco.
El contexto de esta visita es crucial, ya que se produce mientras los aliados occidentales navegan la imprevisibilidad de la política exterior estadounidense. Starmer utilizó la plataforma para defender el diálogo franco, indicando que si bien se buscarán oportunidades de colaboración, también se abordarán activamente los puntos de desacuerdo, incluyendo temas sensibles como los derechos humanos y la seguridad.
Xi Jinping, por su parte, expresó la disposición de China a forjar una asociación a largo plazo, reconociendo las "turbulencias" previas en la relación que no beneficiaron a ninguna de las partes. El mandatario chino manifestó su deseo de lograr un resultado que "resista la prueba de la historia", en una clara señal de estabilización a nivel estatal.
La agenda económica estuvo acompañada de acuerdos de seguridad. Ambas naciones acordaron cooperar en la lucha contra las redes de tráfico de personas, enfocándose específicamente en interrumpir el suministro de motores de fabricación china utilizados en las pequeñas embarcaciones que cruzan el Canal de la Mancha. Esto subraya un pragmatismo en la diplomacia de Starmer, buscando resultados tangibles en seguridad fronteriza.
No obstante, el acercamiento no está exento de críticas internas en el Reino Unido. Políticos conservadores y algunos sectores en Washington han expresado preocupación por los riesgos de espionaje industrial y las violaciones a los derechos humanos por parte de Pekín. Starmer, sin embargo, defendió su postura ante Xi, mencionando discusiones "respetuosas" sobre casos de alto perfil como el del magnate de Hong Kong, Jimmy Lai.
La delegación británica estuvo acompañada por más de 50 líderes empresariales, reflejando el enfoque principal de la visita: impulsar el crecimiento económico británico mediante la profundización de los lazos comerciales. El Ministerio de Comercio chino indicó su interés en ampliar el comercio de servicios y la importación de productos británicos de alta calidad.
(Reporte basado en información de Reuters y fuentes diplomáticas.)