Cientos de manifestantes se reunieron el sábado en Piazza XXV Aprile, Milán, para protestar contra el despliegue de agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de Estados Unidos durante los próximos Juegos Olímpicos de Invierno. La protesta reunió a miembros del Partido Democrático, la confederación sindical CGIL y la organización ANPI, dedicada a la memoria de la resistencia partisana italiana contra el fascismo.
La controversia se intensificó debido a la participación de una división de ICE en tareas de seguridad para la delegación estadounidense, un hecho que muchos opositores vincularon con el ascenso de tendencias percibidas como fascistas en EE. UU. Pancartas exhibidas durante la manifestación expresaban mensajes de solidaridad con los defensores de los derechos humanos y advertencias contra la repetición de abusos históricos.
El alcalde de Milán, Giuseppe Sala, ya había manifestado que la presencia de los agentes de ICE no era bienvenida, y el Ministro del Interior, Matteo Piantedosi, fue convocado al Parlamento para testificar sobre el despliegue esta semana. Algunos manifestantes compararon explícitamente a ICE con la Gestapo, citando incidentes de violencia policial ocurridos en ciudades estadounidenses.
Fuentes indicaron que los agentes asignados a Milán pertenecen a Investigaciones de Seguridad Nacional (Homeland Security Investigations), una unidad de ICE enfocada en delitos transfronterizos, y no a Operaciones de Ejecución y Remoción, la rama centrada en la aplicación de políticas migratorias internas. Sin embargo, los manifestantes insistieron en que la presencia de cualquier brazo de la agencia era inaceptable.
Paolo Bortoletto, uno de los participantes, aunque consciente del rol investigativo y no operativo de los agentes, afirmó que las ideas que representa la agencia son contrarias a los valores de un país pacífico. La protesta subraya una sensibilidad particular en Italia, dada la ubicación de la manifestación en una plaza nombrada por la liberación del fascismo en 1945.
Los Juegos Olímpicos están programados para comenzar el 6 de febrero, con la asistencia confirmada del vicepresidente de EE. UU., JD Vance, y el Secretario de Estado, Marco Rubio, a la ceremonia de apertura. Este incidente pone de relieve las tensiones geopolíticas y los desafíos de seguridad que enfrentan los grandes eventos internacionales al acoger delegaciones de países con políticas internas divisivas.
El debate en Italia refleja una preocupación más amplia sobre la proyección internacional de las políticas de inmigración estadounidenses y cómo estas impactan la diplomacia cultural y deportiva.