Iran Protests Exact Devastating Personal Toll as Death Count Soars
El testimonio de Parisa, una joven de 29 años de Teherán, refleja la magnitud sin precedentes de la crisis que atraviesa Irán: "Mis amigos son como yo. Todos conocemos a alguien que fue asesinado en las protestas".Las manifestaciones que iniciaron el 28 de diciembre por el deterioro de las condiciones económicas han evolucionado hacia uno de los períodos más letales de disturbios antigubernamentales en la historia de la República Islámica, según testimonios recogidos por corresponsales internacionales.La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (Hrana), con sede en Estados Unidos, ha confirmado la muerte de al menos 6.159 personas desde el inicio de los disturbios, incluyendo 5.804 manifestantes, 92 menores de edad y 214 personas afiliadas al gobierno. La organización investiga 17.000 muertes adicionales reportadas."Estamos realmente comprometidos a asegurar que cada información verificada que reportamos esté acompañada de un nombre y una ubicación", declaró Skylar Thompson de Hrana a medios internacionales. La organización Derechos Humanos de Irán, con sede en Noruega, advierte que el número final podría superar los 25.000 muertos.Los testimonios describen un escalamiento dramático en la respuesta de las fuerzas de seguridad. Mehdi, de 24 años, relató haber presenciado múltiples asesinatos de manifestantes: "Vi a un joven asesinado frente a mis ojos con dos disparos reales. Motociclistas dispararon a un joven en la cara con una escopeta".Parham, de 27 años, describió el uso generalizado de armas de perdigones por parte de las fuerzas de seguridad, particularmente dirigidas a rostros y ojos de manifestantes. Su amigo Sina, de 23 años, recibió disparos en la frente y el ojo el 9 de enero. "Cada 10 minutos parecía que traían a alguien más que había sido golpeado por un perdigón", relató sobre la situación en hospitales oftalmológicos.El apagón de comunicaciones ha agravado el trauma. "Ahora mismo no hay noticias en absoluto. Sin internet o líneas telefónicas no teníamos idea de lo que le estaba pasando a nadie", describió Sahar, una manifestante de 27 años.Los activistas también denuncian un patrón sistemático de las autoridades de negarse a entregar los cuerpos de los fallecidos a sus familias, exigiendo pagos equivalentes a más de 7.000 dólares o acordar registrar a las víctimas como miembros de las fuerzas de seguridad.Las autoridades iraníes informaron la semana pasada que más de 3.100 personas habían muerto, pero sostienen que la mayoría eran personal de seguridad o transeúntes atacados por "alborotadores". Videos verificados por organizaciones internacionales muestran fuerzas de seguridad disparando munición real contra multitudes.Esta crisis representa un punto de inflexión geopolítico significativo para el régimen iraní, con implicaciones que trascienden las fronteras nacionales y afectan la estabilidad regional en un momento de tensiones internacionales elevadas.