El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, instó al expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor a cooperar con las investigaciones en curso en Estados Unidos sobre los vínculos con el fallecido Jeffrey Epstein. Starmer declaró el sábado, tras una visita a Japón, que cualquiera con información pertinente debe estar dispuesto a compartirla en la forma requerida por las autoridades. Esta declaración subraya la presión creciente sobre la figura real para que aclare su relación con el condenado por delitos sexuales.
Starmer argumentó que la cooperación es esencial para un enfoque centrado en las víctimas, señalando que los damnificados por Epstein deben ser la máxima prioridad en este proceso. Si bien el primer ministro dejó la decisión sobre una posible disculpa en manos de Andrés, sus comentarios intensifican el escrutinio público sobre la monarquía y sus asociados.
La solicitud se produce en un momento sensible, ya que el Departamento de Justicia de EE. UU. anunció la divulgación de más de tres millones de páginas de documentos, videos e imágenes recopiladas durante sus investigaciones sobre el financiero, quien murió en 2019. Estas revelaciones han reavivado el debate sobre la implicación del príncipe, quien fue despojado de su título el año pasado.
El expríncipe Andrés ha negado consistentemente cualquier conducta indebida relacionada con Epstein, pero hasta ahora ha evitado una entrevista formal solicitada por el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de EE. UU. sobre su amistad con el multimillonario.
La publicación de archivos también ha tenido repercusiones diplomáticas, incluyendo la dimisión del eslovaco Miroslav Lajcak de su cargo tras revelarse invitaciones de Epstein a reuniones en 2018, aunque Lajcak no fue acusado de ninguna falta. Los documentos muestran correspondencia con figuras prominentes de los círculos políticos y financieros, como Steve Bannon y los empresarios Bill Gates y Elon Musk.
Analistas señalan que la insistencia de Starmer refleja una estrategia política para distanciarse de cualquier sombra que pudiera afectar la imagen de la Corona británica en el plano internacional. La cooperación del expríncipe podría ser vista como un intento de mitigar el daño reputacional a la institución.
Por otro lado, grupos de supervivientes han criticado al Departamento de Justicia estadounidense, indicando que la reciente divulgación facilita la identificación de las víctimas, pero no expone suficientemente a los facilitadores de las actividades criminales de Epstein. Estos grupos exigen que el foco recaiga en los cómplices y no en quienes sufrieron el abuso.