El panorama económico de Alemania enfrenta un nuevo desafío tras las declaraciones del líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), Friedrich Merz, quien manifestó su preocupación por la acentuada debilidad del dólar estadounidense, que recientemente tocó mínimos de cuatro años frente a otras divisas.
En una rueda de prensa celebrada en Berlín, Merz señaló que el tipo de cambio del dólar representa una “carga adicional considerable” para la economía alemana, profundamente dependiente de las exportaciones. Esta inquietud se alinea con las advertencias emitidas previamente por Dirk Jandura, presidente de la Asociación Alemana de Comercio Mayorista y Exterior (BGA).
Jandura destacó que la fortaleza relativa del euro encarece los bienes producidos en Alemania, mermando su competitividad internacional. Para los exportadores de tamaño medio, que operan con márgenes estrechos, esta volatilidad cambiaria se traduce en un riesgo significativo, ya que a menudo carecen de la capacidad financiera para mitigar eficazmente los riesgos de tipo de cambio.
La economía germana ha mostrado fragilidad en los últimos ejercicios, logrando apenas un crecimiento positivo el año pasado después de dos años consecutivos de contracción. Los exportadores se encuentran en una coyuntura complicada, lidiando no solo con la apreciación del euro sino también con la intensificación de la competencia proveniente de Asia, especialmente de China.
En contraste con las preocupaciones europeas, el expresidente estadounidense Donald Trump desestimó la caída del dólar, calificando su valor como "genial" ante preguntas sobre su depreciación, que en ocasiones ha situado al euro por encima de la paridad de 1.20.
Ante este escenario, Merz y el Ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, han abogado por una pronta implementación del euro digital. Ambos líderes consideran que esta moneda digital podría ayudar a consolidar la posición del euro en los mercados mundiales, reduciendo la dependencia estructural de Berlín respecto a las fluctuaciones del dólar.
“Queremos impulsar que el euro sea aceptado como una moneda líder mundial junto al dólar. Eso también reduciría nuestra dependencia del tipo de cambio del dólar”, afirmó Merz, buscando una estrategia proactiva para blindar la balanza comercial alemana.
Los comentarios subrayan la tensión geopolítica y económica subyacente cuando las principales economías mundiales observan con lupa los movimientos de las divisas, impactando directamente en los flujos comerciales globales. (Fuente: Información basada en reportes de Reuters y declaraciones recogidas por Sada Elbalad).