Peter Magyar y su partido, Tisza, lograron una victoria decisiva en las elecciones parlamentarias de Hungría el pasado 12 de abril, poniendo fin a los 16 años de mandato de Viktor Orbán. Según informa France24 desde Bruselas, el resultado electoral ha sido recibido con elogios por parte de los líderes de la Unión Europea.
Magyar, antiguo integrante del partido Fidesz, tiene la intención de reorientar la política de Hungría para distanciarse de las posturas pro-rusas de la era Orbán. Se ha comprometido a erradicar la corrupción y a restablecer las relaciones con la UE, las cuales se habían tensado bajo el liderazgo de Orbán.
Durante una rueda de prensa el 13 de abril, Magyar abordó la guerra en curso en Ucrania, rechazando las peticiones de que Kiev ceda territorio. Afirmó que Ucrania tiene pleno derecho a defenderse de la agresión rusa y que no se le puede obligar a entregar tierras.
"Si alguien dice esto —sin importar cuánto tiempo hayan dicho cosas similares los políticos de Fidesz—, debería preguntarle qué pasaría si Rusia atacara Hungría: ¿qué condado húngaro estarían dispuestos a entregar?", declaró Magyar.
Asimismo, describió las sugerencias de concesiones territoriales como un "discurso indignante y cínico, indigno de nuestros héroes y luchadores por la libertad de 1956".
Política exterior y energía
La victoria de Magyar llega tras un periodo en el que Orbán bloqueó un préstamo de 90.000 millones de euros para Kiev y el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia. Aunque Magyar busca estrechar lazos con Kiev, señaló que la "resolución de los derechos de la minoría húngara" en Ucrania sigue siendo una condición indispensable para normalizar las relaciones bilaterales.
Al abordar la posible presión del presidente estadounidense Donald Trump respecto a un acuerdo de paz, Magyar sostuvo que "ningún país tiene derecho a decirle a otro que renuncie a su territorio tras una guerra de cuatro años". Asimismo, subrayó la necesidad de garantías de seguridad respaldadas por EE. UU., advirtiendo sobre el riesgo de repetir los errores del Memorándum de Budapest de 1994.
En materia energética, el líder entrante aspira a reducir la dependencia de Hungría de los suministros rusos para el año 2035. No obstante, reconoció que la geografía del país sigue siendo un obstáculo.
"La 'geografía de Hungría no se puede cambiar'", afirmó Magyar, añadiendo que mantener el gas y el petróleo a precios bajos para los ciudadanos y las empresas húngaras sigue siendo una prioridad absoluta. El plan del partido Tisza se alinea con el objetivo de la UE de poner fin a las importaciones de energía rusa para 2027.
Los líderes de la UE han celebrado el resultado, viendo en Magyar un cambio necesario respecto a Orbán, a quien muchos en el bloque de 27 naciones consideraban una amenaza para la paz continental, según informó France24.