La Organización Mundial de la Salud confirmó el sábado que un ataque aéreo contra un centro de salud en Sudán dejó al menos 64 personas fallecidas. El incidente ocurrió en el hospital de enseñanza de El-Daein, ubicado en el estado de Darfur Oriental. Según el reporte, al menos 13 niños formaron parte del balance de muertos entre los civiles alcanzados por la explosión.
Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, señaló que el número total de víctimas mortales en ataques sanitarios durante la guerra civil supera ahora las 2,000 personas. El organismo internacional describió el evento como un golpe devastador a los servicios médicos esenciales en una región ya devastada por la violencia. La instalación hospitalaria quedó inutilizable debido al daño extenso en sus departamentos de pediatría y maternidad.
Grupos de derechos humanos locales atribuyeron el ataque a un dron perteneciente al Ejército Sudanés. Por su parte, las Fuerzas Armadas de Sudán negaron la responsabilidad directa y acusaron a las Fuerzas de Apoyo Rápido de atacar instalaciones de servicio. Esta dinámica de acusaciones cruzadas es habitual en el conflicto que comenzó en abril de 2023 entre el ejército y la milicia paramilitar.
La interrupción de los servicios médicos críticos agrava la crisis humanitaria que afecta a millones de habitantes en el país. La OMS indicó que está apoyando a socios locales para escalar la capacidad de tratamiento en otras instalaciones de salud cercanas. El despliegue de suministros de atención traumática y medicamentos esenciales se prioriza para mitigar la escasez de recursos.
Los datos del sistema de vigilancia de la OMS muestran que los ataques a la atención sanitaria en Sudán se han vuelto más letales con el paso del tiempo. En 2025, 65 ataques causaron 1,620 muertes, lo que representa el 82 por ciento de las muertes reportadas por ataques sanitarios en todo el mundo. Esta tendencia ascendente contrasta con las cifras de 2023, cuando solo se registraron 38 fallecidos en ataques similares.
El conflicto ha desplazado a más de 11 millones de personas y ha generado lo que la ONU describe como la mayor crisis de desplazamiento del mundo. Más de 33 millones de individuos requieren ayuda humanitaria debido a la falta de alimentos y acceso a cuidados básicos. Los expertos advierten que el uso de drones letales en áreas pobladas continúa siendo una característica marcante de la guerra.
Volker Turk, jefe de derechos humanos de las Naciones Unidas, expresó su consternación tras reportarse más de 200 civiles muertos en ataques de drones en un periodo de ocho días. Las partes en el conflicto continúan empleando armas explosivas con impactos de amplia zona en áreas urbanas. La comunidad internacional presiona para asegurar la protección de trabajadores de la salud y civiles en medio de la escalada.